Coparmex hablaba de cobardía hasta que le tocó actuar

Los representantes de Coparmex en conferencia de prensa tras el tiroteo

Tuvo que entrar un hombre armado a las oficinas de los empresarios para que al fin salieran a exigir al gobierno dejar el “miedo”. A pesar de ser detenido, el juez dejó en libertad al presunto delincuente pues, según aseguró, en la cámara empresarial se negaron a dar datos por temor a represalias. La bravura de los Coparmex duró menos que su arrebato; tras su revés vuelven al confort del silencio y la cobardía.

Averiguación Previa / El punto de vista de Punto Norte

Habían pasado solo unas horas –o quizá minutos– luego de que un sujeto armado, quien había participado junto a otros hombres en un ataque con armas de alto poder contra policías municipales, ingresara violentamente a las instalaciones de Coparmex en Tijuana, cuando los líderes empresariales ya habían convocado a una rueda de prensa para “exigir” al gobierno “paz y seguridad”.

Cosa más teatral. Pues ni los atroces feminicidios registrados en días anteriores, las decenas de desaparecidos, ni los cientos de homicidios cometidos en los últimos meses, fueron suficiente para moverles un pelo a los empresarios de Coparmex.

Nada, nada los había hecho pronunciarse respecto a la seguridad de los tijuanenses, ni siquiera los niños o bebés que han sido heridos por disparos de criminales, ni los asaltos con violencia que sufren peatones o comercios pequeños hicieron avivar las conciencias de los señores del dinero.

Lo que estalló la indignación de esta esfera empresarial fue la irrupción de un hombre armado en una reunión de jóvenes emprendedores que se realizaba en sus oficinas ubicada en la Zona Río.

Aquella noche del martes 19 de febrero, la persecución y enfrentamiento con la Policía Municipal de Tijuana resultó en la detención de 9 personas, entre ellas la de Octavio “El Chapito” Leal Hernández, quien de acuerdo a las autoridades del Estado es uno de los principales operadores del narcotráfico en la ciudad, además el decomiso de más de 24 kilos de marihuana, 8 armas de fuego, la mayoría rifles de asalto, chalecos antibalas, aparatos de comunicación y 4 camionetas, 2 de ellas, con luces policiacas y otra más robada de manera violenta en un lote de autos momentos antes.

Al día siguiente, temprano, el presidente de Coparmex, Roberto Rosas Jiménez salió ante los medios de comunicación al lado de Miguel Ángel Badiola Montaño, ex candidato fracasado del PRI y presidente de CANIRAC Tijuana, así como Juan Manuel Hernández Niebla, presidente del Consejo Ciudadano de Seguridad Pública de Baja California.

Junto a otros miembros de Coparmex, los patrones exigieron al gobierno dar “un giro de timón inmediato” en cuanto a la estrategia de seguridad. Se adornaron de reclamos “ciudadanos” y justos: “Debemos de aplicar con mayor rigor la ley sin cálculos políticos que paralizan la acción. Se requiere abandonar la cobardía en la toma de decisiones. Exigimos que el gobierno asuma la principal tarea que tiene el Estado: brindar condiciones de paz y seguridad”, fueron parte de las palabras oportunas del dirigente patronal. “Se requiere abandonar la cobardía”, las palabras claves.

Y luego, don Roberto se envalentonó más y soltó: “No podemos tolerar que los delincuentes tomen la ciudad como un sitio de guerra y que hagan lo que ellos quieran. No se debe permitir que sea la ciudadanía quien tenga que pagar las consecuencias de las omisiones de nuestras autoridades. No debemos ser nosotros, los ciudadanos, quienes salgamos con miedo a nuestras calles cuidándonos”.

La bravura de los Coparmex duró menos que su arrebato, pues unos días después, se llevó a cabo la audiencia inicial de los detenidos, incluyendo a El Chapito Leal y Eleazar Rosario Islas Beltrán, el hombre armado señalado por la Fiscalía General de la República de ingresar y amenazar en las instalaciones de la cámara empresarial y el motivo por el que los empresarios salieran a la luz.

Eleazar Rosario, fue uno de los hombres que fueron exonerados por el juez Benito Edgardo Hernández Luna. Durante la audiencia el juez le pidió abandonar la sala de manera inmediata.

La razón del juez –según explicó durante la audiencia– fue que en Coparmex no hubo quien quisiera proporcionar sus datos a la policía municipal de Tijuana como responsable de haber permitido el ingreso de los uniformados, como si se necesitara “permiso” la autoridad para ingresar a un inmueble cuando se está delito se está cometiendo en flagrancia, pero esa es otra historia.

Según lo que se dijo en la audiencia, en Coparmex quienes fueron testigos y relataron los hechos, se negaron a proporcionar sus datos por miedo a represalias.

O sea, no hubo nadie en la valiente confederación de patrones quien diera la cara para que el presunto delincuente quedara en prisión, no hubo estrategia jurídica ni acción legal por parte de los Coparmex para que quien los amenazó fuera sancionado.

Lo peor es que una vez que fue pública la deliberación del juez Benito Edgardo Hernández Luna los empresarios que se escandalizaron días antes no han movido un solo dedo para denunciar, como lo hicieron, cobardía o reclamar justicia y seguridad. No llamaron a conferencia de prensa, no se “indignaron”, no se atrevieron a decir nada.

Como bien se dijo: “se requiere abandonar la cobardía” y Coparmex no lo ha hecho.

Ni un solo de sus dirigentes, voceros o simpatizantes ha sido capaz de dar ejemplo de aquellas palabras escupidas. Les pasó el furor y la adrenalina, la agitación de ser afectados por la inseguridad y regresaron a sus camionetas de lujo o blindadas, a sus casas en zonas seguras y con bardas altas, al confort del lujo y la complicidad del silencio.

Averiguación Previa es una columna del periodista Isaí Lara Bermúdez, director general de Punto Norte. 

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Fundador de Punto Norte en 2019. Licenciado en Ciencias de la Comunicación por la Universidad Autónoma de Baja California (Campus Tijuana). 12 años como periodista de investigación, editor y columnista en temas de transparencia, seguridad pública, administración pública y gobierno. Asistente de investigación en el Colegio de la Frontera Norte. Editor de Zoom Político y de la columna Cuentahiloz en Semanario Zeta. Sus reportajes se publicaron en Proceso, Aristegui Noticias, Reporte Índigo, Por Esto, entre otros. Formó parte del equipo de investigación en Southern Pulse de Washington, D.C. Premio al Periodismo de la Cumbre Fronteriza 2020 (San Diego, California).