Tijuana.- Ha sido una semana intensa para Margarita Hernández, la enfermera del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) que se da a la tarea de recolectar cartas entre los familiares que tienen un paciente luchando contra el COVID-19 en el Hospital Regional número uno.
Su labor altruista, dada a conocer en PUNTO NORTE, también fue difundida en las redes sociales del IMSS a nivel nacional y fueron múltiples las expresiones de apoyo y de agradecimiento por llevar un mensaje de aliento a quienes yacen en una cama en medio de la incertidumbre.

Pero Margarita también vive su propio dolor.
Hoy es el cumpleaños de su hija Daniela, cumple 18 y por primera vez no podrá abrazarla, ni estar con ella, pues ha estado expuesta a un posible contagio por estar en la primera línea de batalla.
“Por primera vez no pude despertarla como cada año, por esta terrible pandemia que nos tiene alejadas”, platicó.
También extraña poder abrazar a la “la otra mitad de mi corazón”, a su hija Ximena, quien quiere seguir sus pasos como enfermera.
“Ahora con lo que estoy viviendo se me angustia. Todos los días antes de entrar a mi servicio le pido a Dios que me dé fuerza y valor para aguantar cualquier situación”.
Así como ve a otras familias sufrir y trata de darles ánimos, llega un momento en que ella también se siente débil emocionalmente.
Enfermeras, que son las que tienen bajo su cuidado hasta a nueve pacientes por jornada, han comenzado a presentar estragos psicológicos.
Incluso el Instituto Mexicano del Seguro Social ya habilitó una línea especial para que puedan ser atendidos si de pronto se sienten agobiados por la presión que significa atender una pandemia.
Margarita reiteró que en las escuelas y universidades donde se imparte la carrera de Enfermería no los preparan para atender una pandemia, ni tampoco para ver morir todos los días al paciente que con esmero estuvieron cuidando.
A pesar de lo que está viviendo, Magui, como le llaman sus compañeros, seguirá llegando media hora antes de su turno a recoger cartas.
Esto ha inspirado a enfermeras del Hospital General a hacer lo mismo, ya que saben de la angustia que sienten las familias al no poder comunicarse con su ser querido y decirle que lo quieren, que lo esperan de vuelta en casa.
También saben que esa carta que les llevarán pudiera ser la que les dé paz antes de fallecer.











































