Tijuana.- Después de la disputa entre Grupo Aeroportuario del Pacífico y los gobiernos municipales y estatal ocurrida ayer, la cual derivó en la suspensión momentánea de las operaciones del Aeropuerto de Tijuana y el arresto de un inspector, el gobernador Jaime Bonilla Valdez, pidió al gobierno federal que les cancele la concesión.
Entre las irregularidades que han podido comprobar está el hecho de que no pagan servicios públicos como el agua, drenaje y predial, realizan descargas de aguas contaminantes y es además un foco de infección.
Ese fue el pronunciamiento tras la inspección que llevó a cabo la Comisión Estatal de Protección contra Riesgos Sanitarios (Coepris), en la que un inspector fue arrestado y llevado a la Fiscalía General de la República, acusado de terrorismo e invasión de vías internacionales.
“Que les cancele la concesión a estas personas, no se merecen menos, han abusado de los bajacalifornianos, han infectado a quien sabe cuanta gente a través de sus abusos y eso se tiene que acabar”, expresó Bonilla Valdez, quien aseguró que no se van a dejar amedrentar por los concesionarios.
El director de Coepris, David Gutiérrez Inzunza, relató que la inspección fue con previo aviso, por lo que la administración del aeropuerto sabía que iban a ingresar a los puntos que requieren de un permiso especial.
Sin embargo, desde que llegaron enfrentaron trabas y negativas, además de que hubo roces con el personal de seguridad y con la propia policía federal.
De acuerdo a lo que pudieron constatar, los giros comerciales no tienen sus documentos en orden, carecen de permisos y no contaban con el servicio de agua, el cual se cortó a raíz de los adeudos que sostienen con la Comisión Estatal de Servicios Públicos de Tijuana (Cespt) y que se han negado a pagar.
Los propios trabajadores del aeropuerto se les acercaron para hacerles notar la serie de irregularidades que existen y que comprometen la salud de los pasajeros y del personal.
Al efectuar una inspección en la Aerococina, un servicio concesionado para la preparación de los alimentos que se sirven en las aerolíneas, encontraron que los desechos son arrojados en el exterior, sobre el piso, sin ningún tipo de medida sanitaria.
Además, en la cocina hallaron alimentos caducados, los refrigeradores estaban funcionando por debajo de la temperatura requerida y prevalecían los olores fétidos de comida echada a perder, que así se iba a preparar.
“Nos dimos cuenta que el aeropuerto no es solo un aeropuerto, es un foco de infección, los desechos alimenticios que no se venden o no se otorgan en el avión, se tiran a un lado de la cocina”, señaló.
Tanto el titular de la Coepris como el gobernador coincidieron en que es imposible que la administración del aeropuerto no se haya dado cuenta de eso, y aunque se trata de un servicio concesionado, no se puede poner en riesgo la salud de los consumidores.
“Lo sospechoso es por qué las autoridades del aeropuerto nunca dieron vista a la autoridad municipal para recogerlos, si es una concesión”, manifestó Gutiérrez Inzunza.
Por el contrario, acusó a la administración de tratar de impedir a toda costa el ingreso de los inspectores, para que no se supiera que sirven alimentos caducados y en malas condiciones.
El inspector, Vladimir Jasso, relató que él formó parte del grupo que ingresó al aeropuerto a hacer la verificación y confirmó que desde un principio el trato que recibieron fue hostil.
Después de tener que librar varias confrontaciones bajaron a una bodega, en donde personal de seguridad les trató de impedir el paso.
Fue ahí que, dijo, avanzó unos pasos para ver qué había en dicho sitio y minutos más tarde fue abordado por elementos de la Policía Federal, que lo arrestaron por haber traspasado un área restringida.
Se le acusó de terrorismo y de invasión de vías nacionales e internacionales, pues según el Aeropuerto de Tijuana fue un ingreso ilícito a la zona estéril y por lo tanto se activó el protocolo de seguridad.
“En compañía del director jurídico, nos acercamos (a la bodega), los de seguridad nos dijeron que no íbamos a entrar aun cuando tuviéramos ese permiso”, relató, “cruzo ese arco para ver si alcanzaba a ver algo de ese almacén, se me cierran elementos de seguridad del aeropuerto, ellos me empujaban con su cuerpo y en eso llegó un agente federal”.
El diálogo se tornó muy ríspido, indicó, por lo que media hora después fue abordado para proceder a su detención.
Fueron 12 horas aproximadamente las que pasó en la Fiscalía General de la República; lo dejaron salir a las 4:00 horas de este jueves.
“De esa manera es la prepotencia, a ese grado llegan en el aeropuerto”, acusó Bonilla Valdez, quien dijo que los concesionarios siempre han hecho lo que han querido y creen que pueden seguir actuando de la misma forma.
Exhibió imágenes en donde se aprecia cómo el drenaje y los desechos son arrojados a un pluvial abierto, que terminan en la canalización del Río Tijuana.
También mostró en la pantalla el comentario de una persona llamada Alfonso Núñez, quien dijo, mandó el recado a nombre del Aeropuerto de Tijuana, que textual dice “se la pelaron al Aeropuerto”.
“Para que vean con qué nivel de gente estamos tratando”, reaccionó Bonilla Valdez.










































