Tijuana.- Pacientes con COVID-19, que fueron enviados a las unidades auxiliares hospitalarias para desocupar camas de los hospitales generales y que habían mostrado una evolución favorable, han tenido que ser reingresados por complicaciones, principalmente de tipo respiratorias.
Esto ha sucedido en todas las unidades, aclaró el secretario de Salud en el Estado, Alonso Pérez Rico, lo que tiene que ver con el comportamiento del virus, que no es igual en todos los pacientes.
Dijo que lo mismo han tenido que regresar a pacientes al Hospital General de Tijuana que de Mexicali.
“En las unidades auxiliares hospitalarias tienen pacientes que están en la fase final de su tratamiento, y de repente empiezan a desaturar, no mejoran y se tienen que regresar al hospital”, explicó.
Aclaró que eso es algo que va a seguir sucediendo y no se trata de una negligencia o de una “semi-alta” médica anticipada, sino del comportamiento del virus, que puede cambiar el estado de un paciente en cuestión de minutos.
Pérez Rico indicó que hasta ahora ninguno de esos pacientes ha fallecido a causa de la recaída, pero se quedan más días en el hospital hasta que ya no tienen ningún signo de COVID-19.
“Cuando regresamos a pacientes usualmente se quedan de cinco a siete días más en el hospital, y esos pacientes que tuvieron una derivación a unidades auxiliares hospitalarias desafortunadamente ya no los podemos mandar ahí, los egresamos del hospital a su casa”.
Esto significa que deben mantener camas libres en los hospitales generales, en caso de que haya un reingreso.
Mencionó que la única unidad auxiliar hospitalaria que opera como unidad de cuidados intensivos es la de Mexicali, a cargo de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), en donde el paciente puede permanecer si se llega a complicar.
En la unidad de la Universidad Autónoma de Baja California (UABC), también en Mexicali, cuentan con las instalaciones y los implementos para colocar ventiladores.
En el resto de las unidades disponen de tanques de oxígeno y con lo necesario para tratar a pacientes de baja complejidad médica.
“Pero sí desaturan por cualquier motivo, empiezan con falta de oxígeno, o presentan alguna otra sintomatología, no nos los quedamos ahí, no vamos a arriesgar al paciente, se regresa al hospital”.
Pérez Rico recordó que este modelo de las unidades auxiliares hospitalarias se adoptó de la experiencia de China.
En dichas instalaciones cuentan con lo básico para el seguimiento del paciente que evolucionó de manera favorable frente al COVID, pero que todavía requiere asistencia médica.
De esa forma se baja la ocupación hospitalaria y se cuenta con espacio para pacientes de nuevo ingreso que lleguen en condición grave, que probablemente demandarán atención de cuidados intensivos.
En Baja California se han creado tres unidades hospitalarias operadas por la Sedena en Mexicali, Tijuana y Ensenada, pero solo la primera tiene una unidad de terapia intensiva.
De las 73 camas disponibles, solo están ocupadas 23.
A estas se suman tres unidades, la del auditorio de Zonkeys de Tijuana, la del CAR de Ensenada y la de UABC de Mexicali, que en total disponen de 120 camas y de esas solo 16 están ocupadas.










































