Tijuana.- Medicamentos que en algún momento han sido utilizados para tratar COVID-19 y que se esperaba fueran una alternativa para los pacientes que sufrieran los síntomas graves, se han agotado en las farmacias, lo cual no solo genera desabasto, sino un riesgo para la salud de quien erróneamente los consume.
Según explicó el secretario de Salud en el Estado, Alonso Pérez Rico, esto también puede provocar un mercado clandestino de reventa de medicamentos, en donde personas tratan de sacar provecho al elevar los precios.

Recordó que desde que apareció el COVID se han hecho estudios para determinar si algún medicamento ya existente podía ayudar a combatir este nuevo coronavirus.
Al hacer públicos los nombres, la gente comenzó a acudir a las farmacias para adquirirlos y sacar ventaja en caso de contraer el SARS-COV-2.
“Alguien comentó que tenía un efecto que servía, que podía ayudar y se escaseó la Hidroxicloquina y la Cloroquina como no tienen idea, aumentaron los precios”, comentó.
Dijo que hoy se sabe que la Hidroxicloroquina no funciona contra el COVID, ni tiene el efecto antiviral que buscaba la comunidad médica. Tampoco funciona en los pacientes que tienen la enfermedad de moderada a severa.
Lo mismo sucede ahora con la Ivermectina, un medicamento que se utiliza para desparasitar y que ha comenzado a escasear debido a que se cree puede ser un aliado contra el COVID.
Los pacientes que realmente lo necesitan para la finalidad para que la fue desarrollado el medicamento, son quienes pagan las consecuencias.
Comentó que si revisan la medicina basada en evidencia, revistas y análisis de los tratamientos farmacológicos, la Ivermectina “no ha demostrado eficiencia para atacar al COVID en su versión moderada y severa”.
Algunos médicos la siguen utilizando en etapas tempranas, lo que es una decisión de cada profesional de la salud, “pero no está demostrado que tenga algún efecto”.
Hay antivirales que han sido suministrados en otros países a pacientes con COVID, como en Estados Unidos, pero que en México no funcionaron y por eso no se ha consideran dentro del tratamiento, “no es que no queramos darlo, ni que tengamos limitaciones, sino que no te vamos a dar algo que no sea seguro”.
En cambio, hay otros medicamentos de sostén, que han ayudado a la recuperación de los pacientes, sobre todo de los que fueron hospitalizados.
Pérez Rico recalcó que la compra de medicamentos a personas que se dedican a la reventa o fuera de las farmacias siempre supone un riesgo, pues no saben su procedencia y si estuvo en resguardo bajo las condiciones recomendadas.










































