Tijuana.- Hospitales privados que al inicio de la pandemia aceptaban a pacientes con COVID-19, dejaron de prestar el servicio y otros solo ofrecen hospitalización, pero a través de aseguranzas.
El Hospital Ángeles Tijuana fue uno de los más activos cuando comenzaron a repuntar los contagios y de los primeros en reportar casos recuperados, pero suspendieron la atención a personas con sintomatología asociada a COVID y en sus laboratorios dejaron de realizar las pruebas.
En otros nosocomios privados tan solo para poder ingresar al paciente se requiere un depósito que ronda los 100 mil pesos, pero no siempre hay disponibilidad de camas y las que se desocupan se asignan primero a los que cuentan con un seguro de gastos médicos mayores.
A quienes hacen el depósito, conforme transcurren los días se descuenta el servicio de hospitalización, la atención médica, así como los insumos y medicamentos. Cuando se agota el depósito, se tiene que liquidar el monto con anticipación.
También hay hospitales en donde no reciben a pacientes con síntomas de COVID en el área de urgencias, sino que deben ser canalizados directamente a hospitalización.
Según explicó el presidente del Medical and Health Clúster, el doctor Abraham Sánchez Frehem, los hospitales privados tuvieron que hacer un balance del costo-beneficio, debido a que es muy alta la inversión en infraestructura para atender a un paciente con COVID-19.
También determinaron que por recibir a unos cuantos pacientes se ponía en riesgo el resto de los servicios de consulta y cirugía, ya que hubo decenas de procedimientos cancelados.
“Lo que sucedió es que los demás pacientes tenían miedo de ir a ese hospital, si se iban a operar de la vesícula decidieron cancelarlo porque ahí tenían a pacientes COVID”, explicó.
El representante del sector médico detalló “desde el punto de vista comercial o de negocio, el hospital determina que no vale la pena y prefirieron atender al resto de los pacientes”.
Indicó que todavía hay personas que están en la búsqueda de hospitales privados que reciban a pacientes con COVID, por miedo a llevarlos al Hospital General de Tijuana o a los hospitales del IMSS, pero cuando les informan del costo es que lo reconsideran.
Si son pacientes que se pueden complicar por sus comorbilidades, la estancia hospitalaria puede ser de más de 20 días, lo cual resulta impagable para la mayoría de las familias, al grado de que ha habido traslados a hospitales públicos.
“Seguimos recibiendo llamadas para saber en dónde se pueden hospitalizar, pero es carísimo. Las aseguranzas sí cubren la atención por COVID, pero tienes que ver que haya hospitales que lo sigan atendiendo”, añadió.
Sánchez Frehem indicó que lo ideal es que la población mantenga los cuidados y las acciones preventivas, porque la pandemia sigue vigente, “no hemos ganado la lucha, todos los días sigue habiendo pacientes nuevos”.
Y si no tienen los medios económicos para pagar un hospital privado, se debe acudir a un hospital público, donde se cuenta con la infraestructura para la atención de pacientes COVID.










































