Tijuana.- A casi seis meses de la llegada del COVID-19 a Baja California, que obligó a cambiar la dinámica sociedad, laboral y escolar, más personas han comenzado a manifestar trastornos psicológicos producto del confinamiento, que van desde insomnio, ansiedad hasta depresión.
Esta condición se acentúa entre quienes han padecido la enfermedad, han perdido a un ser querido a causa del nuevo virus, o bien, han sufrido la pérdida de su empleo.
La psiquiatra Graciela Jiménez Trejo, del Hospital de Salud Mental de Tijuana, explicó que, si bien hay personas que han podido sobrellevar los cambios en los hábitos y en la interacción social, así como el aislamiento, un importante sector de la población enfrenta algún grado de afectación.
“Esta incertidumbre, el que no sabemos qué va a pasar y qué está sucediendo, nos va a generar a mayor tiempo, a mayor exposición, una ansiedad generalizada, un pánico, un miedo entre la población. A todos en algún grado nos preocupa”, indicó.
Recordó que al inicio de la pandemia se pidió a la población mantenerse confinada, pero se tenía la idea de que sería cuestión de semanas y ya son casi seis meses, por lo que puede haber irritabilidad, así como enojo o desesperación, al no poder restablecer las actividades que se tenían antes del COVID.
“Se ha documentado que en este confinamiento probablemente una de cada tres personas pueda desarrollar un trastorno de ansiedad”, explicó, “en consulta hemos llegado a ver pacientes que nos dicen que estaban bien en marzo, se pusieron en cuarentena, se cuidaron, pero conforme ha pasado el tiempo, pues ya se han desencadenado varios factores”.
Los problemas familiares y económicos, los planes que se frustraron y haber limitado la convivencia con amistades y seres queridos, han abonado a que haya personas que manifiesten trastornos del sueño o alimenticios, además de malestares estomacales e inquietud por la falta de actividad física.
También puede haber personas que tienen síntomas asociados a COVID, como problemas para tomar aire y respirar profundo, diarrea o dolor de cabeza, por lo que creen que se contagiaron y hasta se someten a la prueba de laboratorio, pero se trata solo de un efecto del aislamiento y la ansiedad.
La especialista en salud mental señaló que este nuevo virus también ha generado afectaciones a nivel emocional entre quienes lo han padecido, ya que han enfrentado condiciones de rechazo y discriminación.
“Ya sabemos que más gente cercana a nosotros se han contagiado y que la mayoría afortunadamente salió bien, pero empieza a haber cierto rechazo y a esas personas va a generarles más ansiedad, más incertidumbre, pueden desarrollar síntomas ansiosos o depresivos por este tipo de rechazo, de discriminación”.
Jiménez Trejo dijo que entre más se extienda el confinamiento, más se corre el riesgo de desarrollar trastornos afectivos, lo que puede incluso desencadenar ataques de pánico.
Recordó que atender la salud mental durante esta emergencia sanitaria es fundamental, sobre todo entre quienes ya enfrentaban algún tipo de trastorno o incluso tenían pensamientos suicidas.










































