Tijuana.- En año COVID, la Secretaría de Salud federal enviará a Baja California la misma cantidad de vacunas contra la influenza que en años anteriores, pese a que en la temporada invernal aumentará el riesgo de que la población se contagie de COVID-19 y de influenza al mismo tiempo.
Sin embargo, el secretario de Salud del Estado, Alonso Pérez Rico, señaló que “sería como un sueño” si agotaran las 822 mil dosis, porque no toda la población busca o acepta inmunizarse contra la influenza.

Afirmó que cada año intensifican las campañas de vacunación para que entre noviembre y diciembre se aplique la mayor cantidad de dosis posible, pero ni así han llegado a las metas establecidas.
El promedio es del 80-85 por ciento de poco más de 800 mil dosis enviadas cada año.
El nuevo reto, la letalidad de padecer influenza y Covid a la vez
“Viene la temporada invernal y nunca hemos experimentado temporada invernal con COVID, que es cuando aumentan las infecciones respiratorias agudas en todo el estado, hay más transmisión de enfermedades virales”, indicó.
Dijo que las autoridades de salud federal “están muy preocupados en relación a la co-infección que puede existir y la tasa de vacunación que se da hablando de influenza”.
Por lo general, la vacunación contra la influenza comienza en noviembre y termina en febrero o marzo, pero dijo que para esos dos meses ya no sirve de nada, porque la temporada invernal ya pasó su etapa más álgida.
Se espera que las 822 mil dosis se comiencen a aplicar en octubre, con una estrategia de vacunación masiva, para que al principio de noviembre se aplique la mayor cantidad de vacunas posible.
“Si ponemos 700 mil me doy por súper bien servido, la gente no se vacuna, las personas que se vacunan te van y te buscan para que los vacunes, pero los que no se vacunan así vayas y les ruegues… hay personas que no se ponen las vacunas porque les da miedo”, dijo.
Aunque no se condicionará su aplicación, reconoció que es de suma importancia vacunar a la población vulnerable, como diabéticos, hipertensos, adultos mayores, embarazadas, personas con enfermedades de pulmón, hígado, corazón, riñón e inmunocomprometidos.
Sin embargo, los primeros serán los trabajadores de la salud, “tenemos que cuidar a los cuidadores”.
Pérez Rico insistió en que no saben hasta ahora cómo puede responder un paciente contagiado con COVID-19 e influenza, pero de lo que sí tienen certeza es que un paciente infectado con el SARS-CoV-2 tiene un mal pronóstico si presenta una comorbilidad y si llegan de manera tardía a los hospitales.
El funcionario dijo que ojalá tengan que solicitar más vacunas y que ese sea el problema y no que las vacunas se queden en los centros de salud.










































