Enfermeros del Hospital General protestan por falta de prestaciones, amenazan con despedirlos

La protesta inició a las 7:00 de la mañana. Foto: Aimee Melo

Tijuana.- Además de pedir la basificación y con ello una mejora en sus condiciones de trabajo, sobre todo por el riesgo que ha implicado enfrentarse al COVID-19, personal de enfermería del Hospital General de Tijuana exigió un alto a las amenazas que aseguran han sufrido desde el domingo, en que inició la falta colectiva.

“Nos llaman héroes y nos pagan como mendigo”, “Héroes sin salario digno” y “Estamos hartos de sus mentiras y promesas”, fueron algunos de los reclamos del personal de contrato, de cubre-incidencias y de INSABI, que aseguran llevaban 15 días esperando una respuesta y no fueron escuchados.

Son más del 50% del personal en el hospital. Foto: Omar Martínez

Desde las 7:00 horas, el personal de enfermería tomó el camellón frente al hospital, para exigir la basificación y seguridad laboral, debido a que han estado en la primera línea de batalla.

La molestia aumentó a partir de que el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Secretaría de Salud sección 24, publicó una convocatoria para ofrecer trabajo a familiares de trabajadores ya basificados, ya sean esposos o hijos.

Aunque la representante sindical, Yanin Rendón aclaró que la convocatoria es para vacantes en la Jurisdicción de Servicios de Salud número dos, se le recriminó que no haya respuesta a la demanda de basificación para quienes llevan más de cuatro años en espera de una en el Hospital General de Tijuana.

Piden al secretario de Salud que resuelva la situación. Foto: Omar Martínez

De acuerdo al enfermero Jorge Cárdenas, quien lleva cuatro años como trabajador de contrato, es fecha en que no ve avances en el tema de la basificación.

El personal de enfermería no basificado percibe alrededor de 4 mil 700 pesos quincenales, sin importar que estén en un alto grado de exposición del COVID, por lo que dijo que solo buscan condiciones dignas.

Reciben la mitad de salario que sus compañeros sindicalizados. Foto: Aimee Melo

En cambio, un enfermero de base puede ganar hasta ocho mil pesos quincenales.

“Año tras año se nos promete que va a haber una basificación, que vienen cosas buenas, siempre ha sido así, pero ahora en la pandemia lo hemos resentido más, porque se ha complicado todo”.

Ni siquiera en este periodo les han ofrecido algunos beneficios adicionales, cuando el riesgo es mucho mayor.

Se organizaron frente al hospital. Foto: Aimee Melo

“Muchos nos hemos enfermado, todos los días nos arriesgamos a nosotros y a nuestros familiares, y lo que ganamos nos da no para vivir, sino para sobrevivir”.

Aclaró que la falta colectiva no detuvo la atención de los pacientes, quienes estuvieron a cargo únicamente del personal de base.

En ese sentido, afirmó que cuentan con el apoyo de sus compañeros sindicalizados, porque saben de las condiciones de desventaja con las que laboran.

Automovilistas los apoyaron sonando el claxon. Foto: Aimee Melo

“Nosotros abarcamos el 50 por ciento de todo el personal que labora en el Hospital General, somos alrededor de 230 trabajadores los que estamos reclamando la basificación”.

Con una base, tendría derecho a seguridad social, a la posibilidad de adquirir una vivienda y a un aumento sustancial en sus ingresos.

El director del Hospital salió a escucharlos. Foto: Omar Martínez

La enfermera Lilia Ramírez, quien tiene contrato como cubre-incidencias o “cubre-pandemia”, ingresó al Hospital General hace ocho meses, para atender a pacientes COVID.

“Nosotros no tenemos derecho ni a enfermarnos, porque no puedes faltar. No tenemos seguro social, no tenemos aguinaldo, no tenemos vacaciones, solo nuestro salario, que es de cuatro mil 700 a la quincena”.

Piden mejores condiciones laborales. Foto: Omar Martínez

Cuando la contrataron le prometieron buenas condiciones laborales y le aseguraron que habría beneficios a futuro, “que no nos desesperemos, que tengamos paciencia”.

Sin embargo, cada vez perciben mayor incertidumbre, porque el personal administrativo no les da razón de si habrá o no bases para ellos.

“A nosotros nos están renovando el contrato cada tres meses, sospechamos que una vez que termine la pandemia nos van a despedir”.

“No es en contra del Hospital”, aclararon. Foto: Omar Martínez

El enfermero, de nombre Christian, indicó que fue contratado por medio de INSABI para integrarse a la primera línea de batalla, con la promesa de que le darían una base.

La realidad, dijo, es que ni siquiera cumplen con el pago puntual de la quincena.

Por ejemplo, desde el pasado 15 de enero no le han depositado su sueldo.

“Se pasan la bolita unos a otros, no nos resuelven, a veces se atrasan con los pagos y creo que lo menos que merecemos es una estabilidad laboral, igual que todos los compañeros, ya que estamos arriesgando nuestra vida combatiendo la pandemia”.

Verónica Martínez, quien fue contratada como cubre-incidencias para atender a pacientes COVID, señaló que las condiciones laborales son muy precarias, y además de que el costo de la vida ha aumentado, parte de su sueldo se va a insumos para protegerse del virus.

Algunos tienen años laborando sin recibir una base sindical. Foto: Omar Martínez

“Tenemos un sueldo mediocre, estamos trabajando sin insumos, sin equipo de protección, la mayoría de los enfermeros compramos nuestro equipo de protección”, indicó, además de que carecen de prestaciones.

Lleva seis meses en la primera línea de batalla, trabajando 12 horas continuas, con un equipo de protección incómodo y con la carga emocional de ver morir a los pacientes, sin poder hacer mucho por ellos.

“El secretario de Salud dice muchas cosas, pero él no está adentro, trabajando, si estuviera ahí se daría cuenta de las carencias que tenemos”.

Los trabajadores entrevistados por PUNTO NORTE coincidieron en que hay malestar con las autoridades y con la dirigencia sindical, los cuales deberían estar atendiendo la parte administrativa mientras ellos se enfrentan al COVID.

A cambio, advirtieron, recibieron amenazas de que si se manifestaban y se ausentaban de sus labores, serían despedidos, sin embargo son el 50 por ciento del personal que está sacando adelante a los pacientes.

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Licenciada en Comunicación por la Universidad Autónoma de Baja California. Más de 21 años de experiencia como colaboradora en medios locales para educación, salud, empresarial, gobiernos, partidos políticos y deportes. Primera ganadora del Premio Tijuana Joven en el Mérito en Periodismo y Comunicación Social. Diplomada en Periodismo por la Universidad Iberoamericana (campus Tijuana) y Mención Honorífica por el Tecnológico de Monterrey.