“Nunca pensamos que trajera el virus”, recuerda vocalista de grupo Yndio, el primer caso de Covid en Tijuana,

Hilde Lara al centro, con sus compañeros del grupo Yndio y el promotor de la gira donde contrajo la enfermedad.

Hace un año, PUNTO NORTE informó que el contagio del bajista de Grupo Yndio en Hermosillo, Sonora, estaba relacionado con el primer caso confirmado en Tijuana, el del vocalista de la agrupación. Ambos regresaban de una gira por Estados Unidos

Tijuana.- El día que el COVID-19 tocó a su puerta, parecía una escena sacada de una película de ciencia ficción: personal de salud vestido con equipos de protección, cubierto de pies a cabeza, llegó hasta el domicilio en donde se alojaba, para practicarle una prueba.

Esa mañana, Hildefonso Lara, vocalista del Grupo Yndio, se sentía relativamente bien, solo tenía secuelas de lo que pensaba, había sido una fuerte gripa.

Dos días después, el 19 de marzo de 2020, la Secretaría de Salud del Estado, informaba que Tijuana ya había registrado su primer caso de COVID. Resultó ser él.

Como parte del protocolo, le entregaron un documento para advertirle que por ningún motivo podía salir de su casa, pues representaba un riesgo para la salud pública y podía ser arrestado por desacato.

En camerino, antes de dar el último concierto antes de la pandemia.

El cantante de 73 años de edad, en entrevista concedida a PUNTO NORTE, recordó que a finales de febrero y principios de marzo la agrupación visitó varias ciudades de Estados Unidos, entre ellas Arkansas y Chicago, en donde ofrecieron “conciertos del recuerdo”.

Al volver a México, cada uno de los integrantes se trasladó hasta su lugar de residencia.

Él llegó a Tijuana el nueve de marzo, en donde se quedó para visitar a su hermana Socorro, quien reside en Playas de Tijuana.

El 18 de marzo, el secretario de Salud del Estado hablaba del inicio de la pandemia.

Como en la gira había presentado fiebre, escalofríos y dolor de cuerpo, le pidió que lo llevara al médico, quien le dio tratamiento como cuando se tiene una gripa común.

“Él no sabía que yo tenía el virus, ni yo lo sabía, ni lo sospechábamos, pensábamos que era una gripa fuerte, dolor de cuerpo, lo bueno que nunca tuve problemas para respirar”.

Después acudió con un otorrinolaringólogo para que le revisara las cuerdas vocales, pues estaban inflamadas; pensó que había sido resultado de los conciertos.

Se fue a la casa de su hermana para guardar reposo, pero el 15 de marzo recibió una llamada inesperada. A partir de ahí, vino la conmoción y la incertidumbre.

Su compañero y bajista del grupo, Audomaro Pérez Jiménez de 73 años de edad, había sido el primer caso confirmado de COVID-19 en Sonora, por lo que le recomendaron que acudiera al médico.

“En todo el viaje de Chicago a Los Ángeles, el lunes 9 de marzo, veníamos juntos en el avión, recuerdo que él venía con mucha tos, venía en el asiento al lado mío. Nunca pensamos que trajera el virus, no se sabía mucho del virus todavía en esas fechas”.

Por recomendación médica, se trasladó al Hospital General de Tijuana, en donde comentó la situación y que días antes había tenido algunos malestares en vías respiratorias.

El 18 de marzo de 2020, se instalaron los primeros módulos en Tijuana. Foto: Omar Martínez

Aunque las autoridades de salud de Baja California se decían preparadas para enfrentarse al coronavirus, la realidad es que no tenían forma de hacer las pruebas.

“Les dije: vengo a hacerme una prueba del COVID-19, a lo mejor lo tengo porque mi compañero salió positivo. Me veían raro, no había ningún caso y uno me dijo ¿tú eres Hilde de Grupo Yndio?, le dije que sí, y me dijo, ahorita te consigo un doctor”.

El médico que lo revisó le dijo que tenía estables sus signos vitales, nada asociado al nuevo virus.

“No me pudieron hacer la prueba, porque era festivo, estaba solo el hospital, muchos no trabajaron”.

Al día siguiente, el 17 de marzo, tres médicos se presentaron en el domicilio de su hermana para hacerle una prueba.

“Me hicieron la prueba, los doctores empezaron a ponerse un equipo como de buzos, con una máscara, guantes, botas, me estaban tratando como infeccioso, me dijeron no se nos acerque mucho, yo me reía y les decía no tengo nada”.

Cuando se comunicó para pedir el resultado, le indicaron que estaba muy confuso y no sabían si era positivo. Hubo una segunda prueba, esta vez la toma de muestra fue en la Jurisdicción de Servicios de Salud número II.

Con la detección del primer caso en la ciudad, comenzaron las compras de pánico. Foto: Omar Martínez

“Al otro día me hablan y me dicen que salí positivo. Yo pensé, no puede ser, yo no siento nada, me siento completamente normal”, debido a que ya habían pasado los síntomas.

Durante los días de confinamiento, su hermana –quien estuvo cuidándolo y no se contagió- le pedía que no saliera a la terraza, por temor a que fuera atacado o señalado por ser portador del virus. A los 15 días le hicieron una prueba, que resultó negativa.

Al viajar de regreso a su casa, en California, ahora le parecía una película de terror. Las calles solas, el aeropuerto vacío y el avión con apenas 12 pasajeros, todos cubiertos del rostro, temerosos de que alguien se les acercara. Al llegar a Oakland, ni un solo taxi encontró.

“Ahí me dio miedito, dije de la que me salvé, tengo que seguirme cuidando, ya estamos otra vez en marzo y esto todavía no se acaba”.

“Fue un milagro”

Hilde, como se le conoce en el medio artístico, comentó que a un año de distancia, dimensiona lo que vivió y valora estar con vida, pues varios de sus compañeros de la música han fallecido a causa del COVID-19. De hecho, se considera un sobreviviente.

“Ha sido muy horrible esta cosa, muertes por todos lados. Yo digo que sí soy un sobreviviente, así lo califica mi hermana también, porque no me dio tan fuerte, no necesité hospital, ni respiradores, ni nada de eso, fue muy leve para mí. Yo creo que sí fue un milagro”.

El cantante, quien reside en el área de San José, California, reconoció que en la carrera musical de Grupo Yndio hubo excesos en el consumo de bebidas alcohólicas, desvelos y fiestas.

Pese a ese ritmo de vida, destacó que no padece diabetes, ni males cardíacos, lo que abonó a su recuperación.

“Han sido años de pura pachanga, ya vamos a cumplir 49 años y seguimos, ya nos empiezan a salir achaques pero toda la vida ha sido una fiesta”, platicó entre risas, “hubo borracheras, congestiones, crudas horribles”.

Las primeras revisiones para entrar a espacios cerrados. Foto: Omar Martínez

Hilde recordó que el domingo 8 de marzo cumplieron un año de la última vez que pisaron un escenario. Fue en Chicago, en donde cree que ya estaba contagiado de COVID.

Aunque él ya recibió las dos dosis de la vacuna contra el COVID-19, sus compañeros que viven en Ciudad de México y Hermosillo siguen a la espera.

Para los integrantes de Grupo Yndio, estar en los escenarios es lo que les da vida, por lo que esperan que se les cumpla su deseo de volver a ofrecer conciertos, si no como antes de la pandemia, al menos con todas las medidas de protección para sus seguidores y para ellos.

“Tengo cierto temorcito de que ahora que vuelva a cantar, no sé cómo le voy a hacer, ya les dije que el día que volvamos a las giras se vienen antes a Los Ángeles, una semana para que ensayemos, para ver cómo me siento de los pulmones”, confesó.

Hilde Lara estimó que es más probable que vuelvan a cantar en Estados Unidos antes que en México, porque va más avanzada la vacunación contra el COVID-19 en ese país.

En espera de volver a presentarse.

Si bien le han llamado para firmar fechas y les han ofrecido hacer presentaciones privadas, esperarán a que la emergencia sanitaria ceda, “por eso no bajan los contagios, les hemos dicho que no, tal vez más adelante, ya estamos ansiosos, porque es nuestra manera de vivir, pero sí, hasta me he soñado cantando otra vez”.

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