Hicieron a tijuanenses esperar por la vacuna en Rosarito; tuvieron que enviar 600 dosis más

Los tijuanenses hicieron una fila por separado. Foto: Lorena García.

Playas de Rosarito.- La urgencia de recibir la primera dosis de la vacuna contra el COVID-19, además de la versión de que había suficientes dosis y que el pasado fin de semana hasta habían sobrado, llevó a cientos de tijuanenses hasta el único punto de vacunación que se habilitó en Playas de Rosarito este lunes.

Sin embargo, los llamados servidores de la nación les pidieron que formaran una fila por separado para saber cuántos eran aproximadamente y solo permitían el ingreso a quienes mostraran credencial con domicilio en Rosarito.

Llegó un punto en que frenaron la fila de los de Tijuana por más de una hora, hasta que confirmaron que elementos de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) llegarían con 600 dosis más.

Foto: Lorena García.

En dicho punto solo se habían asignado mil vacunas, bajo el supuesto de que eran para los rezagados que no acudieron el fin de semana, pero alrededor de las 11:00 de la mañana ya advertían que no iban a alcanzar por el volumen de gente que seguía llegando.

Incluso la Jurisdicción de Servicios de Salud número dos, antes del mediodía tuvo que informar en sus redes sociales que el puesto de vacunación estaba cerrado.

Para el señor Eliezer Navarro y su esposa, la necesidad de contar con la vacuna los motivó a llegar desde las 7:00 de la mañana, pese a que su domicilio es de Tijuana.

Eran los que seguían en la fila cuando se determinó que los tijuanenses no iban a pasar, hasta que les confirmaran si llegarían más dosis.

“Mientras no te pongan la vacuna estás en riesgo, entonces ese riesgo es el que no quisiéramos tener”, explicó.

Su hija es residente de Playas de Rosarito y fue quien los llevó, con la esperanza de que fueran vacunados sin las largas filas que se prevén en Tijuana.

Señaló que debieron poner a personas con un criterio más amplio a cargo de recibir a los adultos mayores, ya que los servidores de la nación que estaban en el acceso daban órdenes y hasta les llamaban la atención.

Foto: Lorena García.

Del lado derecho la situación no era mejor. Se formó una fila exclusiva para adultos mayores con discapacidad de Tijuana, que utilizan bastón, silla de ruedas o que tienen alguna enfermedad, pero su condición no les dio ninguna ventaja.

Había apenas unas cuantas sillas y una larga fila, que fue la que avanzó con mayor lentitud.

Poco más de tres horas pasaron para que la señora María Gema García por fin estuviera dentro del auditorio, en donde estaban los módulos de vacunación.

“Tengo osteoporosis aquí en la columna, ya no aguanto mis pies, a las 10 llegué, tenía la esperanza de que fuera más rápida la fila, pero a ver hasta qué horas”.

Los que llegaban con credencial de Rosarito, sin importar su condición, pasaban directo, sin hacer fila.

Mientras decenas de tijuanenses seguían en la incertidumbre, a las 12:53 de la tarde una camioneta de la Secretaría de Salud del Estado, custodiada por una unidad de la Sedena, ingresó al plantel educativo con una hielera, que contenía 600 dosis más de Sinovac.

Sin embargo, a las personas que iban llegando a preguntar si alcanzaban vacuna les decían que lo mejor era que esperaran a la vacunación en Tijuana y si se quedaban, era bajo su propio riesgo.

Foto: Lorena García.

Casi al final de la fila, el señor Víctor Vallejo, de 61 años de edad, comentó a PUNTO NORTE que tiene su domicilio en La Presa, en Tijuana, pero prefirió arriesgarse a tener que esperar más días para recibir la vacuna contra el COVID.

“Nos comentaron que estaban vacunando aquí en Rosarito, que podíamos venir. Vine porque entre más pronto salgamos de esto, mejor”.

Eran casi las 12:00 del mediodía y la fila le daba la vuelta al plantel, pero decidió quedarse, “ya estoy aquí, hay que hacerle el intento”.

De acuerdo con personas que se encontraban haciendo fila, vieron en la página de la Jurisdicción de Servicios de Salud número dos que se promovía la vacunación y aunque decían que era en Rosarito, no decían que estaba prohibido que acudieran tijuanenses.

“El único requisito es la identificación oficial (INE) o CURP”, dice la publicación, lo que se tomó como consentimiento para que acudiera cualquier adulto mayor.

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