Tijuana.- A las 8:50 de la mañana de este sábado, fueron aplicadas las primeras vacunas contra el COVID-19 en el punto de vacunación de la Universidad Autónoma de Baja California (UABC).
La fila de vehículos se extendió hasta más allá de la Ciudad Industrial, lo que colapsó la circulación y obligó al cierre de algunos negocios por la mañana.
También llegaron cientos de adultos mayores a formarse en filas peatonales, por lo que el módulo que se destinó para ellos fue rebasado y se tuvo que ampliar.
A bordo de los vehículos iban desde uno hasta cinco adultos mayores buscando vacunarse, hubo quienes incluso pernoctaron en la fila vehicular.

De acuerdo a testimonios de los entrevistados, algunos llegaron desde las 3:00 de la madrugada, otros a las 5:00, además de que hubo hijos, nietos, sobrinos, que fueron a hacer la fila en sus carros, para que los adultos mayores llegaran poco antes de que comenzará la vacunación.
La señora Dolores Juárez, de 78 años, iba a bordo de un vehículo con cuatro familiares más que recibirían la vacuna. Ella, en el asiento de enfrente, llevaba un tanque de oxígeno, que la acompaña desde el pasado 2 de enero, cuando salió del hospital tras dos semanas de estar muy grave por COVID-19.
“Ha sido horrible, todavía vengo con oxígeno, duré dos semanas que no supe de mí en el hospital, el dos de enero salí y desde entonces estoy batallando, ha sido un virus muy horrible”, compartió con PUNTO NORTE
Su sobrino y su hijo se ofrecieron a llevarlas a vacunar, sin importar que tuvieran que madrugar y hacer varias horas de fila.
Desde las 6:00 de la mañana comenzaron la fila, y para las 10 de la mañana ya estaban muy cerca del módulo de vacunación.
Fueron pocas horas las que la señora Sabina Cruz, de 74 años, alcanzó a dormir, ya que llegaron a hacer fila a las 3:00 de la madrugada.

“Por eso somos de las primeras, ¿se imagina si llegamos más tarde?, en donde nos toca”, celebró.
Afirmó que siempre estuvo a favor de ponerse la vacuna, porque es protegerse contra el virus, “si nos duele o tenemos una fiebrecita, es parte de…”.
Mientras que la señora Candelaria Cervantes llegó a las 4:00 de la mañana a su cita con la vacuna contra el COVID-19, a bordo de un vehículo, conducido por su esposo. Llegaron desde la colonia Campestre Murua, no muy lejos del punto de vacunación.
“Casi ni dormí por estar pensando, sí pusimos el despertador, pero ya estaba despierta. Es un día que esperábamos con ansias, no llegaba la vacuna, estábamos cuándo y cuándo”, relató.
Confía en que con la vacunación puedan regresar a su negocio en el comercio informal, que no han podido trabajar por temor a contagiarse de COVID.
El secretario de Salud en el Estado, Alonso Pérez Rico, acudió en la mañana a verificar el estatus de la jornada de vacunación en UABC, en donde observó que los llamados servidores de la nación estaban demorando el avance de los vehículos, ya que había espacio disponible en el estacionamiento.

Ahí, señaló que la intención de ese punto masivo de vacunación era atender únicamente en vehículos, pero hubo personas que llegaron a pie, porque viven cerca o porque les pareció que ahí sí iban a alcanzar una dosis, de las ocho mil que se asignaron.
“Este punto era vehicular, o solamente personas que con mucha dificultad puedan caminar, o que no puedan desplazarse, pero yo veo a muchos adultos sin problemas”, expresó.
Indicó que fue necesario quitarle un módulo a la vacunación vehicular y movilizar a más vacunadores para ampliar la capacidad del módulo peatonal.
Sin embargo, para ellos el arranque de la vacunación fue lento, pues además compartían el módulo con adultos mayores con discapacidad.
El señor Rafael Cisneros explicó que había incertidumbre, porque no hubo un punto marcado para comenzar a hacer la fila peatonal, solo llegaron y ahí se pusieron junto a la vicerrectoría.
Como llegaron a las 5:00 de la mañana, a esa hora el frío todavía era intenso. El termómetro estaba en siete grados centígrados.

“Había como unas ocho personas, sobrellevamos la espera con tranquilidad, pero con dudas porque no sabíamos si estábamos en el lugar exacto haciendo fila, no había información, ni un letrero, estábamos con la zozobra”, relató.
Aunque tiene vehículo, comentó que vive muy cerca y por eso prefirió caminar, junto con su esposa María de la Luz Vázquez, hasta el punto de vacunación, para no hacer más tráfico y dejar ese espacio para los adultos mayores que no pueden estar en pie.
“Nosotros podemos caminar, pues le dije, vámonos caminando”.
Metros antes de llegar a los módulos de vacunación vehicular, se pedía que llevaran el brazo no dominante descubierto para agilizar la aplicación de la dosis.
En el parabrisas se marcaba el número de personas que se iban a vacunar y la hora en que debían retirarse del estacionamiento que se habilitó a un costado.
Ahí debían permanecer por espacio de 30 minutos, a fin de vigilar que no presentaran una reacción adversa al biológico.
En el punto de vacunación masiva de la UABC, se aplicaron ocho mil dosis de la vacuna Pfizer.
Hubo personas que se retiraron, al ver las largas filas tanto vehiculares como peatonales, pero también hubo quienes se armaron de paciencia para ver si alcanzaban una dosis, pues preferían la vacuna Pfizer en lugar de Sinovac.
Se prevé que a las personas que recibieron la vacuna en esta jornada, se les convoque para la aplicación de la segunda dosis en el mismo sitio, lo que deberá ocurrir dentro de 21 o hasta 42 días.










































