Tijuana.- Así como el confinamiento desencadenó trastornos de ansiedad e incluso cuadros depresivos en un sector de la población, el regreso a las actividades presenciales y a la convivencia social pueden tener un efecto adverso en la salud mental.
De acuerdo con la psiquiatra del Hospital de Salud Mental de Tijuana (HSM), Graciela Jiménez Trejo, ahora se trata de un proceso a la inversa, en el que hay personas que tienen conflicto para aceptar la nueva normalidad.
Comentó que después de experimentar el confinamiento a causa de la pandemia, hubo personas que descubrieron que gran parte de ese estilo de vida era lo que habían deseado: trabajar desde casa, no tener que regirse por estrictos horarios y no tener compromisos sociales, solo los eventuales.
Por ello, han resentido el regreso a las oficinas y el estrés de someterse a horarios para llegar puntuales al trabajo.
También sufren por tener que lidiar con el tráfico y hasta con las personas.
Los que son padres de familia, pueden experimentar un duelo por la separación de los hijos, ya que durante lo más crudo de la pandemia no tenían que dejarlos en una guardería o en casa, al cuidado de alguien más.
Los niños, indicó, pueden conceptualizar de diferente manera la separación y llegar a sentirse abandonados o desprotegidos, por lo que es conveniente explicarles que el “home office” fue una medida temporal.
Jiménez Trejo señaló que la fase de adaptación para la población en general no será inmediata, por la resistencia a retomar el ritmo de vida que tenían antes de la pandemia.
“Tenemos que retomar estos hábitos, los horarios para levantarse, los horarios para comer. Se pueden hacer ejercicios de respiración, de relajación, eso nos va a ayudar en momentos de estrés”.
La especialista en salud mental señaló que está bien si la persona identifica lo que no le gusta de este retorno a la normalidad, pero si tiende a aislarse o le cuesta mucho trabajo adaptarse, puede requerir ayuda profesional.
“Hay personas que dicen que el confinamiento fue lo mejor que les pudo haber pasado, por eso hay que trabajar las habilidades sociales que se pudieron haber perdido”, indicó, ya que pueden darse casos de fobia social.
Los efectos de este retorno a la normalidad, pueden ir desde ansiedad, incapacidad para relajarse, dolores de espalda y malestares gastrointestinales, así como trastornos del sueño.
Graciela Jiménez destacó que lo importante es que la persona pueda ser funcional, tomar lo positivo de este regreso, como la libertad de salir a los sitios que les gustaba frecuentar antes del COVID-19 y volver a ver a sus seres queridos.
“Es aprender de esta experiencia, ver qué cosas puedo seguir haciendo que hice durante el confinamiento”, aconsejó.










































