Lo que hizo Karla Ruiz cuando vio que tenía el poder, pero no la autoridad como la primera alcaldesa de Tijuana

"El ayuntamiento estaba trabajando para un proyecto político". Foto: Omar Martínez

Una estructura gubernamental a la merced del proyecto político del alcalde en turno, irregularidades en la administración pública y varios hombres que se negaban a reconocer su autoridad por ser la primera mujer en dirigir el gobierno municipal, fue como Karla Patricia Ruiz Macfarland encontró el Ayuntamiento de Tijuana.

En octubre de 2020, la alcaldesa rompió con una tradición de 66 años, que Tijuana fuera gobernada por un hombre, pero fue por poco tiempo.

En uno de los episodios más vergonzosos en la historia política del municipio, Arturo González Cruz, regresó a Palacio Municipal sin previo aviso y a solo 20 días de haber solicitado licencia para buscar la gubernatura.

“Entró aquí y me dijo ‘ya llegué’”, recuerda la alcaldesa en una entrevista exclusiva con PUNTO NORTE desde su oficina en Palacio Municipal.

Como mujer se tiene “que demostrar que sí puedes”. Foto: Omar Martínez

“Llegó con su equipo, cuatro personas (todos hombres), no dejaron entrar a nadie más y me entregaron un oficio que él se presentaba como alcalde, me dijo ‘no lo podía hacer más que de esta manera porque tenía miedo que te quisieras quedar con el poder’. Tomé mis cosas y me fui”, dice ahora sentada desde la silla del gobierno municipal.

Hoy, 12 de julio, se cumplen cinco meses de que Ruiz Macfarland regresó a gobernar Tijuana.

Para ella y tal vez para la mayoría de las personas, la forma en que González Cruz regresó al gobierno es una clara muestra de violencia política de género.

“Es una manera que no tratarían a un hombre, pero no son conscientes”, dice sobre él y otros que durante años se desenvolvieron en un mundo donde las mujeres no estaban al mando.

En febrero, regresó a gobernar Tijuana. Foto: Omar Martínez

“Platico con él (Arturo González Cruz) y me dice ‘yo te traté bien’. Para él, agreder es insultar o gritar. Me ha tocado enseñarle a él y a muchos hombres que la pura forma de entrar así es una forma mal educada e incorrecta”, expresa Ruiz Macfarland.

Y más allá del ahora ex alcalde, quien en febrero volvió a solicitar licencia para enfrentar el proceso penal que se le inició por homicidio, la alcaldesa se enfrentó a otros hombres como él, quienes no permitían ser gobernados por una mujer.

“Era tener el poder, pero no tener la autoridad. He aprendido, me costaba, pero ya no, tuve que despedir a gente que no era mala en su trabajo, pero no me reconocían con esa autoridad. No te queda de otra más que ser muy enérgica y sacarlos”.

En palabras de la alcaldesa, su forma de gobierno no solo se distingue en que es una mujer quien dirige los destinos del municipio más poblado del país y también entre los primeros lugares de otros rubros como número de homicidios.

“No te queda de otra más que ser muy enérgica y sacarlos”. Foto: Omar Martínez

Sino en enfocar su gobierno, de tan solo siete meses, en transformar la ciudad desde lo más básico, como servicios y atención en los cientos de trámites municipales, en lugar de buscar posicionarse con temas redituables políticamente, pero vacíos al momento de traducirse en beneficios para la población.

A continuación, la charla que sostuvo la primera alcaldesa en la historia de Tijuana con PUNTO NORTE.

Alcaldesa, ¿hubo algún momento donde notaras un trato distinto hacia tu figura por el hecho de ser mujer?

“Sí, desde el hecho que ninguno de los alcaldes que fueron suplentes, Juan Manuel Gastélum de Kiko Vega, Kurt Honold de Jorge Hank y Eduardo Terreros de Gastélum, tuvo que validar su autoridad o su poder y yo como mujer, desde que entré era así de ‘la hija del fiscal’, ‘la pusieron’, ‘eres la primera, pero a ti no te eligieron’. Hasta me decían ‘llegaste de chiripa’. Yo decía ‘No, sí estaba en la boleta, era suplente’. A los demás hombres nunca los cuestionaron. A Terreros, por ejemplo, era ‘wow, está haciendo mejor trabajo que Juan Manuel’ y a mí era ‘Bonilla la puso’, ‘la van a controlar’. También ha sido trabajar diez veces más que un hombre para demostrar que sí puedes y siento esa responsabilidad con las mujeres de poder hacer un buen trabajo, dejar un buen legado y no caer en provocaciones”.

A los alcaldes suplentes nunca los cuestionaron. Foto: Omar Martínez

¿Y dentro del gabinete, de tu propio equipo?

“Cuando llegué en octubre, no quise quitar a mucha gente, yo era parte de ese equipo (como secretaria de Educación Municipal), pero era bien difícil tener el poder y no tener la autoridad. Le hacían caso a alguien más, llegaba, daba una orden y era como si me dijeran: ‘sí mandas, pero realmente tú no me mandas’. Me costaba, pero ya no, despedir a gente y tuve que quitar a muchas personas que no eran malas en su trabajo, pero no me reconocían esa autoridad. No te queda de otra más que ser muy enérgica y yo sabía que en ese momento, no había que tener pleitos”.

Te tocó llegar a un gobierno con la autoridad conflictuada…

“En crisis y peleados todos, divididos todos. Todo mundo estaba haciendo una función que no le correspondía. El alcalde quería ser gobernador, la síndica quería ser alcaldesa, el secretario de Economía quería ser secretario de Seguridad. Llegué como un ajedrez, a acomodar cada quien a trabajar como dice el manual”.

¿Cómo encuentras el gobierno?

“Encontré que se había perdido mucho la institucionalidad, todo el ayuntamiento estaba trabajando para un proyecto político. Desde el último año de Juan Manuel, que se quería reelegir y desde que entró Arturo González, primero para reelegirse y luego para gobernador. Nadie sabía cómo proponer o trabajar porque todo respondía a una estrategia política, a una campaña, no a lo que realmente se tiene que hacer. Estaba hecho para un proyecto personal”.

El Ayuntamiento funcionaba como un proyecto personal. Foto: Omar Martínez

¿Qué fue necesario cambiar?

“Yo siento que lo que el alcalde de Tijuana tiene que hacer para gobernarla es gestionar. Agarraban temas que políticamente les servían para decir ‘soy el alcalde de la ciudad más grande’, pero al final de cuentas, no le vas a poder poner una solución… tienes tu autonomía, pero muchos de los problemas, los tienes que solucionar de la mano de gobierno federal y del estado y de otras dependencias. Por eso la gente está tan enojada, no había solución para sus cosas del día al día y el Ayuntamiento es para eso”.

¿Por ejemplo?

“Registro Civil y Arrastres. Cuando llegué, tardabas diez, ocho horas para recoger tu carro remolcado y te ibas sin el carro. Cambiamos las cosas para que ya no haya fila y arreglar muchas lagunas jurídicas que se habían dejado. Igual, venías y hacías fila de cinco horas para el acta de nacimiento. Es lo que la gente quiere de un ayuntamiento, empresarios que vienen a tramitar un permiso y que no se atoren, porque si no le das agilidad, todo lo hacen irregular”.

Te tocó arreglar las situaciones inmediatas que no requieren presupuesto sino voluntad, pero ¿encontraste corrupción?

“Lo que he descubierto, lo paso a Sindicatura, de cosas irregulares que no veo correctas, pero si te quedas en eso, caes en lo político y dejas de trabajar en lo que realmente sí te toca, que es devolverle esa institucionalidad al ayuntamiento. Yo dejo que los abogados (Sindicatura) hagan su chamba y yo sigo trabajando en solucionar las cosas de la ciudad”.

En la presentación de su plan de gobierno. Foto: Omar Martínez

“Todo mi presupuesto ya estaba distribuido en partidas. Si hubiera sido mi proyecto, se necesita tener una imagen urbana, invertir en alumbrado público, pero a mí no me tocó decidir cómo ejercer, me tocó ejecutar lo que ya estaba estipulado cómo debía estar”.

Ha sido más difícil por ser mujer ¿Te has sentido violentada?

“Ya ni sé. Mi visión ha sido que muchos hombres que son más grandes no se dan cuenta que es una agresión. De cierta forma, es una manera en que no tratarían a un hombre, pero no son conscientes”.

“Cuando (en octubre de 2020) regresó el alcalde (Arturo González Cruz), que estuve 20 días y después salí. Llegó y me dijo ‘no lo podía hacer de esta manera más que de esta manera porque tenía miedo que te quisieras quedar con el poder’. Yo le dije que no me hubiera comportado así, pero en lugar de decirme eso, llegó un día en la mañana, entró y me dijo ‘ya llegué’, con su equipo, cuatro personas, no dejaron entrar a nadie más… Agarré mis cosas, me llevaron a mi casa y él se sentó a despachar desde esta oficina. Platico con él (Arturo González Cruz) ahorita y piensa ‘yo te traté bien’. Para él, agredir es insultar o gritar y me ha tocado enseñarles a muchos hombres que la pura forma de entrar así es una forma mal educada e incorrecta”.

Educar a los hombres en gobierno. Foto: Omar Martínez

El acoso sexual dentro del gobierno

Uno de los casos que la alcaldesa ha atendido de primera mano fue el acoso sexual que sufrieron varias mujeres por parte de un director municipal, a quien despidió tras escuchar a las víctimas y ver las pruebas. Se trata del caso de Moisés López Smith, quien había sido nombrado por González Cruz como director del Parque Morelos.

“Lo quité porque llegaron cuatro jóvenes a decirme que les mandaba mensajes inapropiados, yo vi los mensajes. Les da miedo denunciar. (Moisés) hizo un temazcal en la esquina del Parque Morelos, pero está irregular, no está en el reglamento. Yo vi mensajes de textos que les enviaba a estas mujeres de ‘vente, te invito, tomamos un baño aquí’, pero para él los estaba cortejando”.

Pero utilizando un espacio de poder y un espacio público

“Por eso lo despedí. Y el regidor Zambrano me decía ‘pero es fundador de Morena’. No te define un partido si te comportas como buena persona o mala persona”.

Las mujeres “sintieron un poquito más de apertura en ser escuchadas”. Foto: Omar Martínez

Ese tipo de acoso se da mucho en gobierno ¿Crees que contigo como presidenta mujer cambió eso?

“Conmigo, se atrevieron más a platicar o decir es tipo de situaciones, sintieron un poquito más de apertura en ser escuchadas. No es tanto erradicar, es un diálogo que sí lo logré”.

Hablas de resolver cosas pequeñas, pero que al final del día transforman la ciudad, pero hay temas muy complejos como los homicidios, la violencia. La problemática tiene que ver con delincuencia organizada, con drogas, tú como presidenta tienes que lidiar con eso.

“Uno, tenemos dos mil policías distribuidos en tres turnos. Son 70 policías, más o menos por área, para una ciudad que recibe en un solo día hasta 450 migrantes, entre retornados y quienes llegan para cruzar la frontera. Que nos den un presupuesto para ayudar con progamas sociales y poner una solución al crecimiento de la ciudad”.

“Dos, tenemos un problema muy grave de adicciones y drogas muy agresivas sin instituciones que puedan recibir a estas personas en situación vulnerable, de calle”.

Los problemas del municipio más poblado del país. Foto: Omar Martínez

Por último, la alcaldesa Karla Patricia Ruiz Macfarland confiesa que uno de los proyectos que le hubiera gustado dejar en marcha, pero que el tiempo no le permitió, es el de instalar luminarias y un mejor Centro de Control y Mando para mejorar la vigilancia de la ciudad en materia de seguridad.

Y concluye “con ayuntamientos cortos, era el riesgo. Fuimos un ayuntamiento de transición, se genera inestabilidad en la ciudadanía. La gente quiere que le resuelvas el día a día. Yo voy a las colonias y me piden topes, señáletica, alumbrado público, drenaje, que no me toca a mí, y darle mantenimiento a sus espacios, sus parques, que los niños puedan correr en las calles”.

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Egresada de la Licenciatura en Comunicación de la Universidad Autónoma de Baja California. Especialidad en Periodismo Policial y Judicial de la Universidad Iberoamericana, Campus Ciudad de México. Más de 12 años en medios de comunicación de México y Estados Unidos, como Semanario Zeta, Sin Embargo o la agencia española EFE.

Fundador de Punto Norte en 2019. Licenciado en Ciencias de la Comunicación por la Universidad Autónoma de Baja California (Campus Tijuana). 12 años como periodista de investigación, editor y columnista en temas de transparencia, seguridad pública, administración pública y gobierno. Asistente de investigación en el Colegio de la Frontera Norte. Editor de Zoom Político y de la columna Cuentahiloz en Semanario Zeta. Sus reportajes se publicaron en Proceso, Aristegui Noticias, Reporte Índigo, Por Esto, entre otros. Formó parte del equipo de investigación en Southern Pulse de Washington, D.C. Premio al Periodismo de la Cumbre Fronteriza 2020 (San Diego, California).