Tijuana.- La emoción de acudir a su primer día de clases, después de 17 meses de no pisar una escuela, despertó a Isis Beltrán a las 5:00 de la mañana.
Mientras hacía fila afuera de la Secundaria Técnica Número 42, que se ubica en la colonia Alfa Panamericano, platicó a PUNTO NORTE que es una doble alegría, pues no quería comenzar la secundaria con clases virtuales.
“Me siento emocionada por volver a la escuela después de tanto tiempo”, comentó, “estoy muy feliz, me sorprendió mucho ver que iban a ser clases presenciales”.
Aseguró que conoce las medidas preventivas para cuidarse del COVID-19, como el lavado de manos y la sana distancia, por lo que se dijo lista para convivir con sus nuevos compañeros.
La recomendación que le dieron en casa es que no prestara ningún artículo escolar y que en todo momento portara el cubrebocas.
A unos metros de distancia, su madre, Raquel Reyes, observaba cómo se desarrollaba el protocolo de ingreso, pues hubo confusión respecto a la puerta que le correspondía a los alumnos de primer grado.
“La verdad a mí me parece bien que regresen. Ellos ya tienen mucho tiempo encerrados y creo que necesitan socializar con la gente, si esto no va a parar necesitamos adaptarnos”, opinó.
Dijo que su hija desde hace mucho tiempo le había expresado su deseo de regresar a clases, por la dificultad de tomar las clases en línea.
Para Isis, recordó, fue muy triste no tener graduación de sexto grado de primaria, “no hubo absolutamente nada, fui por sus papeles y listo”.
No obstante, su estado de ánimo cambió de manera radical la mañana de este lunes, mientras se alistaba para acudir a clases.
“A las cinco y media ya estaba lista, me dice: mamá, estoy muy emocionada de ir a la escuela”, platicó.
María de la Luz Hernández, desde la calle de enfrente veía cómo su hijo Kevin se convertía oficialmente en alumno de secundaria, en medio de una pandemia.
“Está muy contento, él sí quería entrar, yo le pregunté si quería venir, me dijo que sí”, comentó.
Más que preocuparle un contagio de COVID-19, le inquietaba que su hijo decidiera abandonar sus estudios, lo que afectaría su futuro.
“Estaba muy decaído, de hecho ya no quería estudiar, pero cuando ya le dije que iba a venir presencial fue mucha emoción, él no quería estudiar en línea, se atrasó y se le hizo muy pesado”.
Por prevención, le pidió que tome todas las medidas sanitarias ya conocidas y que hiciera caso a las indicaciones de los maestros.
En la mochila de Kevin puso un gel antibacterial y cubrebocas de repuesto.
La Secundaria Técnica 42 estaba contemplada en la lista para regresar a clases hasta la segunda semana del ciclo escolar, es decir, el 6 de septiembre, pero se adelantó.
Sobre la banqueta, en el exterior, fueron pintadas líneas amarillas para marcar la sana distancia. En la entrada tomaron la temperatura a los alumnos y les pidieron que usaran gel antibacterial.
A diferencia de otros sitios, no hubo rociadores de sustancias para desinfectar mochilas o las prendas de vestir, ni tapetes, que la Secretaría de Salud del Estado aclaró no funcionan para evitar contagios.
Antes de entrar a los salones, se les pidió que se lavaran las manos en las estaciones móviles y previo a ocupar su mesabanco, volvieron a ofrecerles gel antibacterial.
Las aulas siguen con el mismo número de mesabancos, pero con alumnos distanciados. No hay separadores de acrílico, solo cintas amarillas para señalar los sitios en donde no pueden sentarse.
A cada salón, la Secretaría de Educación del Estado le entregó un bote de gel antibacterial, un rollo de papel para secar manos, un spray desinfectante y toallas para limpiar los mesabancos.
Aunque fueron pocos, hubo menores que llevaron caretas, guantes y lentes, pero la mayoría optó por protegerse solo con un cubrebocas.
La directora del plantel, Anabel Ramos Márquez, explicó que aplicaron una encuesta en línea para saber cuántos alumnos iban a acudir a clases presenciales.
El 85 por ciento de la matrícula aseguró que sí iba presentarse en las aulas, por lo que se prepararon para tener a 10 alumnos por grupo, no obstante que hubo algunos con apenas 2 alumnos y con un máximo de 6.
Esperan que algunos cambien de opinión, conforme vean los protocolos y ventajas de acudir a clases presenciales.










































