Tijuana.- A partir del próximo mes serán recibidos los primeros 30 adolescentes en la Comunidad Terapéutica de Rehabilitación y Reinserción Social del Adicto (COTRRSA), para darles tratamiento integral contra el consumo de drogas que, en muchos de los casos, los está llevando a cometer delitos, reconoció la alcaldesa Karla Patricia Ruiz MacFarland.
Este proyecto nace de un cambio a la reglamentación para que el Ayuntamiento de Tijuana pueda ofrecer rehabilitación a menores de entre 12 y 17 años, ya que anteriormente solo recibían a adultos en sus instalaciones ubicadas en la colonia Maclovio Rojas.
La capacidad del centro es para 30 menores, que permanecerán alojados mientras llevan su tratamiento.
Se ubica en la colonia 20 de Noviembre, a un costado de la Estancia Municipal de Infractores; dicho espacio primero se utilizó para rehabilitar mujeres, que debido a este proyecto fueron reubicadas en el centro de Maclovio Rojas, en donde permanecen en un área separada de los hombres.
De acuerdo con la alcaldesa de Tijuana, al ofrecer este servicio a la ciudadanía reconocen que la adicción en los adolescentes es un problema real, que existe y que afecta a las familias.
Indicó que por ser frontera, los jóvenes tienen mayor acceso a las drogas, además de que algunos tienen en el hogar padres o familiares que son consumidores.
“Son de los proyectos que debemos de apoyar, para realmente, si no es ahorita, en un tiempo bajar esos índices”, expresó, “sí tenemos esa problemática y sí ser consciente de que hay niños que están cometiendo hasta delitos”.
Ruiz MacFarland resaltó la importancia de visualizar todo el contexto, pues muchos son menores que no tienen apoyo, que no tienen una figura materna o paterna y que están a cargo de los abuelos, que no saben a dónde recurrir.
El centro de rehabilitación, que está certificado como tal, cuenta con dormitorio, una sala de estar, cocina, comedor, espacios para recibir terapia psicológica y hasta un pequeño gimnasio.
La presidenta municipal pidió a la siguiente administración dar continuidad a este proyecto para que se cumplan los objetivos, pues fue un arduo año de trabajo para verlo concretado.
La directora del Instituto Municipal contra las Adicciones (IMCAD), Fernanda Toledo Lelevier, explicó que realizaron mesas de trabajo, gestionaron recursos y rehabilitaron el espacio, para ofrecer a los menores un lugar digno y apto para ayudarlos en su proceso de dejar las drogas.
“Realmente es una demanda que nos ha pedido Tijuana, el atender a adolescentes, estamos enfocados como Instituto en el tema del tratamiento, pero también de la prevención”.
Comentó que han encontrado menores de apenas ocho años de edad que han probado algún estupefaciente, por lo que el objetivo es prevenir que se conviertan en adictos y esto afecte su proyecto de vida.
Durante la pandemia, señaló que incrementaron los problemas de ansiedad y depresión en los menores, ya sea por deserción escolar o por abandono de los padres. Hubo quienes tuvieron mayor facilidad para conseguir la droga, que a veces está dentro de sus hogares.
La funcionaria dijo que al tenerlos en las instalaciones de COTRRSA los alejarán de su entorno, de sus relaciones interpersonales o de amistades que son las que les proveen de las sustancias.
Con el voto en contra de la síndico Procuradora, María del Carmen Espinoza Ochoa, el 13 de mayo de 2020, el Cabildo de Tijuana aprobó que la ciudad administre y cuente con un centro de rehabilitación para adolescentes.
Los menores, entre quienes hay consumidores de drogas y de alcohol, permanecerán internados por un periodo de nueve meses, para lo cual se requiere el consentimiento de los padres.
La propuesta emanó de la regidora Yolanda García Bañuelos, no obstante que fue la titular del IMCAD quien le hizo saber la creciente problemática.
Antes de la pandemia, en distintas jornadas tenían identificados a 220 menores de edad con problemas de adicciones, lo que apenas es una mínima parte comparado con la realidad.
Mientras que de las 200 llamadas que recibía el instituto al mes, por lo menos 40 eran de padres de familia que pedían ayuda para rehabilitar a sus hijos menores de edad, pero no tenían a donde llevarlos.










































