Más de 12 mil denuncias y 144 fosas clandestinas: así es desaparecer en Baja California

Familiares de personas desaparecidas acudieron a la presentación del proyecto. Foto: Aimee Melo

Tijuana.- A nivel institucional, pero también social, existe la narrativa de que un sector de los desaparecidos son “poblaciones desechables”, que por su actividad ilícita o su conducta “merecían” lo que les sucedió.

Así lo señaló la coordinadora de la organización Elementa DDHH, Renata Demichelis Ávila, lo que ha generado graves deficiencias en la atención a las víctimas.

Desde el momento en que interponen una denuncia, se hacen juicios anticipados y se crea un estigma en torno al desaparecido y a su familia.

Para dar mayor visibilidad al fenómeno de los desaparecidos y ofrecer un panorama actualizado a las autoridades, a los familiares y a la sociedad, se lanzó el micrositio Desaparecer en Baja California, con información que han recopilado en los últimos tres años.

Aquí puedes visitar el micrositio Desaparecer en Baja California

Hasta ahora, no se había reunido tanta información que permitiera dimensionar lo que viven los familiares de los desaparecidos y su lucha constante por encontrarlos y obtener justicia.

El portal contiene datos obtenidos vía mecanismos de transparencia, estadísticas, información documental, pero también recogen testimonios de colectivos como Siguiendo tus Pasos y Una Nación Buscando-T.

Todo ello refleja el rezago que existe en la elaboración de carpetas de investigación y en las sentencias contra responsables de desaparición forzada, así como las carencias para la identificación de restos hallados en fosas clandestinas.

Renata Demichelis, coordinadora de Elementa DDHH. Foto: Aimee Melo

De acuerdo al micrositio, en el registro nacional de personas desaparecidas aparecen mil 104 personas no localizadas del primero de enero del 2017 al 24 de marzo de 2021.

Sin embargo, en Baja California la Fiscalía General del Estado reporta 12 mil 759 desapariciones en ese mismo lapso, además del hallazgo de 144 fosas clandestinas.

De dichas fosas han exhumado 140 cuerpos y han encontrado 115 restos o fragmentos, que en muchos de los casos siguen sin identificar.

Respecto a las investigaciones, en 2020 solo una persona resultó imputada por el delito de desaparición forzada.

En 2019 fueron tres, en 2018 cinco y en 2017 tres. La cifra más alta se registró en 2014, con 22 imputados.

En lo que va del 2021, no hay ni una sola persona imputada por ese delito.

Sus familias los siguen buscando

Demichelis Ávila comentó que si bien en este estudio trataron de identificar quién desaparece y por qué desaparece, para encontrar un perfil común, esto es multifactorial.

No obstante, tanto a las instituciones de gobierno como a la sociedad, les parece que existe una justificación para que una persona esté desaparecida, por el solo hecho de ser consumidor o vendedor de drogas.

“Sí identificamos en Baja California una construcción de una narrativa de poblaciones desechables. Hay de quienes podemos prescindir y no pasa nada si los desaparecen, si los matan, si no volvemos a saber qué pasó”, señaló.

El consumo de drogas y la participación en actividades delictivas, principalmente del narcotráfico, alimentan esta narrativa de “si eso le pasó en algo andaba, ¿quiénes eran tus amistades?, ¿quién es tu novio?… el hecho de que la persona desaparecida es usuaria de algunas sustancias no justifica para nada la desaparición”.

Lamentó que las autoridades responsables de captar las denuncias y de efectuar las búsquedas sean los primeros en minimizar los hechos y en decir que “en algo andaba, espérate 72 horas, está joven, seguro se fue de fiesta, quiénes son sus amigos”.

La activista dijo que ese estigma ha ocasionado que las familias tarden en denunciar y fortalece la apatía social, pues se cree que “hay ciertas personas que se merecen que les pase”.

Los colectivos revisaron el micrositio. Foto: Aimee Melo

Indicó que por ser un estado migrante, hay personas en tránsito a las que se les pierde el rastro, porque no conocen a nadie y no tienen forma de comunicarse con sus seres queridos.

“Es un objetivo fácil para desaparecer, porque son personas que no conocen a nadie acá, que no echan raíces, que probablemente tengan dificultades con la comunicación”.

Otros son víctimas que trabajan para el crimen organizado, aunque ha ido en aumento la desaparición de mujeres que se relacionan sentimentalmente o que son familiares de integrantes de los cárteles.

La estigmatización de las víctimas abona a la impunidad. Foto: Aimee Melo

También hay quienes se “desvanecen” en el mundo de las drogas, de modo que abandonan a sus familias.

No obstante, la activista señaló que en México un factor que destaca es la militarización.

“Es clarísimo el aumento en las tasas de desaparición una vez que se empiezan a implementar los operativos conjuntos en el 2007”, indicó, cuando el gobierno federal encabezado por Felipe Calderón inició la guerra contra el narcotráfico y ordenó un mayor despliegue de las fuerzas armadas.

Renata Demichelis. Foto: Aimee Melo

Mencionó que en Tijuana, el ex secretario de Seguridad Pública Municipal, Julián Leyzaola Pérez, también impulsó una estrategia para el combate a la inseguridad, “pero si vemos los datos vemos que incrementan también las cuestiones de violencia y de inseguridad”.

Demichelis Ávila recalcó que otro factor que no pueden dejar de mencionar es la violencia de género, ya que Baja California ocupa uno de los primeros lugares a nivel nacional.

La coordinadora de Elementa mencionó que las desapariciones continúan, por lo que con el micrositio Desaparecer en Baja California darán seguimiento a la implementación de la ley y publicarán de manera periódica un semáforo para alertar en dónde sigue habiendo fallas y deficiencias.

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Licenciada en Comunicación por la Universidad Autónoma de Baja California. Más de 21 años de experiencia como colaboradora en medios locales para educación, salud, empresarial, gobiernos, partidos políticos y deportes. Primera ganadora del Premio Tijuana Joven en el Mérito en Periodismo y Comunicación Social. Diplomada en Periodismo por la Universidad Iberoamericana (campus Tijuana) y Mención Honorífica por el Tecnológico de Monterrey.