Se cumplen dos años del feminicidio de Daryela y de la lucha incansable de su madre por justicia

Foto: Dannae Villa

Mexicali.- Elvira Rocha recuerda a su hija Daryela como un “torbellino”, por su energía inagotable; era alegre, inquieta y llena de sueños.

A sus 24 años, la joven estudiaba la carrera en Derecho y a solo dos semestres de graduarse, un hombre de 70 años, con quien había mantenido una relación de pareja, apagó brutalmente su luz.

La joven había denunciado previamente las amenazas y violencia que sufría a manos de su ex pareja, quien gozó de impunidad por parte de la Fiscalía General del Estado, como muchísimos casos más en Baja California.

“Desde que mi hija denunció, todo fue irregularidades. Nunca la protegieron, nunca la escucharon. A mi hija la mató el sistema”, afirma con dolor Elvira, en una entrevista exclusiva para PUNTO NORTE.

Foto: Dannae Villa

Esta pieza periodística es una pequeña forma de darle voz a una madre que no ha encontrado eco en sus gritos de justicia, una mujer que se deshace en dolor y en el esfuerzo casi ignorado de un proceso penal con negligencia de la Fiscalía y su indolencia tan culpable como su asesino.

“Es un crimen lleno de odio”

El 15 de enero de 2023, Daryela llegó al domicilio en donde vivía Honorio. En ese entonces, la joven ya había denunciado violencia ante la Fiscalía, pero al parecer en esos días el hombre mayor la convenció de seguirse viendo.

De hecho, existen videos de cámaras de seguridad que dan cuenta que cerca de las 3:00 de la tarde de aquel día, la víctima ingresó junto al asesino al domicilio ubicado en la colonia González Ortega en Mexicali. Solo ellos dos.

Minutos después de haber entrado, Daryela fue atacada por Honorio. Los detalles de lo que hablaron, quizá nunca serán conocidos, pues no hubo testigos presenciales, pero es probable que el hombre enfureció por no ser correspondido por ella.

Foto: Dannae Villa

La brutal escena fue en la cocina de la vivienda marcada con el número 2378 de la calle Río San Francisco.

Los registros oficiales dan cuenta que para las 3:15 de la tarde, el crimen ya se había cometido. La joven fue encontrada sin vida tiraba boca abajo en un charco de sangre y con alrededor de 25 heridas provocadas por un cuchillo en el rostro y cuerpo.

En las manos y dedos de la mujer, igualmente había heridas de arma blanca, lo que significa que luchó por protegerse y salvar su vida. 
Fue el mismo Honorio quien llamó al 911 e inventó que fue un ex novio de Dayrela quien atacó a la mujer para luego huir en un carro gris.

Sin embargo, su versión estaba llena de inconsistencias y contradicciones, pues incluso, él mismo presentaba lesiones en sus manos y sus ropas estaban llenas de sangre. En ese momento, fue arrestado.

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Apoyándose en grabaciones de cámaras cercanas, los policías municipales además observaron que el único automóvil que había llegado al sitio era el de la víctima y que Honorio, antes de que llegaran los oficiales, había subido al techo de la casa con la ayuda de una escalera para esconder un objeto. Al subir, los oficiales encontraron el cuchillo ensangrentado.

La señora Elvira recuerda con indignación los hechos: “La golpeó, la arrastró, la hizo sufrir. Es un crimen lleno de odio y violencia”.

La justicia ni pronta ni expedita

La detención de Honorio no trajo paz ni justicia inmediata. Desde su arresto, el proceso judicial ha sido un calvario para la familia, lleno de retrasos, amparos y tácticas legales que han desgastado emocionalmente a todos.

La madre de Daryela recuerda con frustración los múltiples amparos interpuestos y concedidos por jueces federales a favor del asesino, así como la negativa del mismo para proporcionar una muestra de ADN solicitada por el Agente del Ministerio Público y poder probar su crimen.

Foto: Dannae Villa

“Se la pasó bloqueando todo, retrasando el proceso. Tardamos meses para que aceptara dar su ADN”, relata la madre.

A pesar de estos intentos por eludir la justicia, finalmente una juez dictó prisión preventiva justificada para Honorio y le negó la posibilidad de arresto domiciliario. Fue un pequeño triunfo en un caso lleno de injusticias.

“Bendito sea Dios que esa juez tuvo el valor de decirle que ya no había más amparos. Fue un alivio, aunque el camino sigue siendo largo”, comenta Elvira.

Sin embargo, el tiempo apremia. Según el Código Nacional de Procedimientos Penales, una persona no deberá permanecer más de dos años en prisión preventiva sin ser sentenciada, siempre y cuando ese tiempo no sea por los actos de su abogado o defensa.

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La familia de Daryela teme que Honorio sea liberado bajo esta figura legal. “¿Qué va a pasar si lo dejan libre? ¿Va a salir para hacerle daño a otra muchacha?”, se pregunta Elvira con temor.

Derechos humanos… un halo de esperanza

En medio del complejo proceso, la Comisión Estatal de Derechos Humanos de Baja California (CEDHBC) intervino en el caso. El organismo revisó los antecedentes y encontró que Daryela hizo todo lo correcto al denunciar a su agresor, pero el sistema falló en protegerla.

“Derechos Humanos hizo lo que ninguna otra autoridad había hecho. Se acercaron a nosotros, investigaron y documentaron todas las irregularidades. Nos dieron la razón y señalaron que mi hija tenía toda la razón en sus denuncias”, explica su madre.

La CEDHBC emitió una recomendación exigiendo que tanto la Fiscalía como el Ayuntamiento de Mexicali ofrezcan una disculpa pública a la familia de Daryela. pues se realizaron versiones revictimizando a la joven.

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Sin embargo, hasta ahora, esa disculpa no ha llegado ni por parte de la Institución que encabeza la Fiscal General María Elena Andrade ni el gobierno municipal que sigue estando en las manos de Norma Bustamante.

“(Ni a la fiscal, ni a la alcaldesa) no les importa lo que pase con las víctimas ni con las familias. Siguen adelante como si nada”, lamenta Elvira.

Estos dos años han sido un suplicio para la familia de Daryela, entre el dolor de la pérdida y el desgaste del proceso judicial, Elvira admite que la incertidumbre ha sido lo más difícil de sobrellevar.

“Es desgastante vivir con la zozobra de qué va a pasar. Este hombre tiene dinero, y eso le ha permitido bloquear audiencias y alargar todo”, comenta.

Foto: Dannae Villa

La última audiencia del caso ocurrió hace más de seis meses. Desde entonces, la familia no ha recibido noticias concretas sobre el avance del proceso. La falta de información por parte de la Fiscalía solo alimenta su angustia. La indolencia de la autoridad de procurar justicia, luce por su ausencia.

“Mi hija hizo todo bien, pero nadie la escuchó”.

Recordar a Daryela es evocar a una joven llena de vida, sueños y determinación: “era un torbellino, siempre activa, siempre con una sonrisa. Tenía muchas metas y sueños”, recuerda su madre: “le cortaron las alas cuando apenas empezaba a extenderlas. No solo nos quitaron a ella, también nos quitaron los sueños que teníamos con ella”, dice Elvira.

Foto: Dannae Villa

A pesar del dolor, la familia mantiene viva la memoria de Daryela. En cada marcha, en cada exigencia de justicia, su nombre resuena como un llamado a la acción.

El feminicidio de Daryela Valdez Rocha no es un caso aislado. Es un reflejo de la violencia que enfrentan las mujeres en Baja California y de las fallas en las instituciones encargadas de protegerlas.

A dos años de su asesinato, la familia de Daryela no ha recibido justicia ni la disculpa pública que la CEDHBC recomendó.

Foto: Dannae Villa

Sin embargo, Elvira no pierde la esperanza. Sabe que su lucha es difícil, pero también sabe que es necesaria.

Evidentemente conmovida y con el daño que reflejan sus ojos, Elvira revive: “Mi hija hizo todo bien. Denunció, pidió ayuda, pero nadie la escuchó. No vamos a descansar hasta que haya justicia para ella. Su memoria merece eso y más”.

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