Tijuana.- La transición al Nuevo Sistema de Justicia Civil y Familiar en Baja California exigirá una nueva forma de litigar, con abogados preparados para debatir oralmente en audiencias, expedientes completamente digitales y jueces capaces de emitir resoluciones en el momento, advirtió el juez Pedro Galaf Hernández García.
Durante un encuentro con miembros del Colegio de Abogados de Tijuana, el juez Décimo Sexto de lo Civil del Partido Judicial Tijuana explicó los alcances de la implementación del Código Nacional de Procedimientos Civiles y Familiares, el cual deberá estar en funcionamiento en todo el país en 2026.


En su exposición, Pedro Galaf Hernández García subrayó que el nuevo modelo procesal se basa en la oralidad, la inmediación, la celeridad y la eliminación de formalismos.
“Con esta reforma, los juicios orales procurarán un sistema jurídico más eficiente y mucho más rápida la resolución de los casos”, dijo.
Y es que el sistema introduce un expediente electrónico como único medio válido para los procedimientos judiciales, lo que obligará tanto a los juzgados como a los litigantes a actualizar su uso de tecnología y operar bajo los lineamientos digitales.

Además, permitirá que las personas comparezcan directamente ante el juez, sin necesidad de pasar por un procedimiento escrito previo, y en algunos casos, las audiencias podrán desarrollarse de forma remota.
Hernández García detalló que será el propio juzgador quien escuche los argumentos, observe las pruebas y emita su decisión inmediatamente después de celebrada la audiencia.

También explicó que, como parte de las nuevas atribuciones, los abogados podrán subir al estrado a su propio cliente para interrogarlo ante el juez.
Sin embargo, el juzgador advirtió que estas transformaciones implican retos importantes, especialmente en lo que se refiere al volumen de trabajo de los juzgados.
Actualmente, Baja California atiende más de 50 mil asuntos civiles y familiares al año, siendo Tijuana el municipio que concentra el 65 por ciento de ellos, lo cual equivale a alrededor de 32 mil asuntos.

Por lo que representará un reto para los jueces por obvias razones.
“Lo del espacio de reflexión es corto para ellos”, comentó en referencia al tiempo que los jueces tendrán para tomar sus determinaciones bajo este mismo sistema de justicia oral.
Y es que en el sistema tradicional (escrito), los jueces reciben los alegatos y pruebas en documentos, contando con tiempo para revisar expedientes, analizar criterios jurisprudenciales, considerar los argumentos y luego redactar una sentencia con calma, es decir, hay un margen de tiempo que permite madurar la decisión.

Pero con el nuevo modelo oral, ese margen se reduce considerablemente, porque se busca que el juez resuelva el caso de manera inmediata, al terminar la audiencia oral, como ocurre ya en el sistema penal, tras haber escuchado en vivo los alegatos, interrogatorios, y desahogo de pruebas.
Es decir, el juez debe formar un criterio sólido en tiempo real o casi inmediato, bajo presión y frente a las partes.
Pedro Galaf reflexionó en ese sentido: “…el juez evidentemente requiere una mayor reflexión, un mayor análisis, los jueces estamos capacitados para hacerlo, no tenemos problemas con resolver, pero evidentemente es importante los espacios de reflexión para tomar las mejores decisiones”.
El proceso de implementación en la entidad comenzará con el Primer Juzgado Oral Civil y Familiar en Playas de Rosarito en las próximas semanas, seguido por Tecate, Ensenada, Mexicali, San Quintín, San Felipe y, finalmente, Tijuana.

Además de los cambios técnicos y estructurales, el juez hizo énfasis en la necesidad de una reforma cultural en la práctica jurídica, por lo que hizo un llamado a los abogados y abogadas a mantenerse en constante capacitación, actualizar sus sistemas informáticos y prepararse para litigar en un entorno que exigirá mayor claridad, rapidez y habilidades en audiencia.
En medio de su presentación, el juez también planteó una reflexión sobre el impacto de esta reforma nacional en la estructura del federalismo, al señalar que este nuevo Código, diseñado desde la federación, replantea el papel de los estados en la construcción de sus propias normas procesales.
“¿Qué estamos haciendo los estados para hacer valer nuestra autonomía estatal? Nosotros crecimos como una unión ¿Por qué la Corte nunca hace una reflexión de la autonomía estatal?”, dijo el juez Pedro Galaf, dejando claro que el tema merece debate.
Para el juez, el nuevo Código Nacional representa tanto un avance en la modernización judicial como un desafío en la operatividad, pues requerirá cambios profundos en la cultura jurídica, la infraestructura y la capacidad institucional del Poder Judicial del Estado.
- Iliana Carapia
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