Tijuana.- Un hombre que viajaba en un vuelo con destino a Tijuana intentó abrir la puerta del avión cuando se encontraba en su altura máxima, siendo sometido por pasajeros y personal de Volaris.
El hombre, cuya conducta fue descrita por testigos como violenta, atravesaba una evidente crisis mental, lo que provocó que los pilotos activaran el código de emergencias a la torre de control e iniciaran una maniobra de vuelo sobre el mar, evitando su acercamiento a tierra y a zonas pobladas.

Los hechos sucedieron la madrugada de hoy miércoles 17 de diciembre en el vuelo Y41010 de Volaris, proveniente de Guadalajara, Jalisco.
De acuerdo con pasajeros del vuelo, entrevistados por PUNTO NORTE, el sujeto logró manipular el seguro inicial de la puerta cuando se encontraban volando sobre el Mar de Cortés, entre Sonora y Baja California.
Según las primeras versiones, el hombre de unos 40 años fue inmovilizado por varios pasajeros, entre ellos, un ex militar en retiro que iba en uno asiento cercano a la cabina.
Registros públicos de aeronáutica detallan que dicho vuelo salió con retraso de más de 45 minutos del Aeropuerto Internacional de Guadalajara.
El avión, un Airbus A320, despegó de Jalisco a las 00:33 horas del 17 de diciembre, con un vuelo que duraría tres horas.
Unos 10 o 15 minutos antes del inicio de descenso hacia el Aeropuerto Internacional de Tijuana, unos kilómetros del Alto Golfo de Baja California, el hombre comenzó a desvariar, amenazando con arrojarse del avión.
En ese momento, la aeronave se encontraba en su altitud de crucero, es decir, a unos 37 mil pies de altura (o más de 11 mil metros del nivel del mar).
Ante la amenaza, el piloto inició un circuito de espera, girando en un círculo mientras el personal de Volaris intentaba controlar la situación.
La tripulación introdujo el código rojo “7700” que alerta de una emergencia en vuelo enviado por el transpondedor, un dispositivo electrónico que identifica cada aeronave y transmite datos a los radares de control aéreo.
Dicho código se utiliza de manera universal para alertar a las torres de control cuando el avión presenta algún fallo de motor, falla mecánica, alguna emergencia médica, problemas del control del vuelo o la presencia de una amenaza, siempre y cuando no sea un secuestro, pues para ese caso se utiliza el código “7500”.
En tierra, las unidades de emergencias respondieron en espera del avión Volaris que se aproximaba a tierra.
Tras ser controlado, el hombre fue ubicado en un asiento, en donde se le colocó el cinturón de seguridad, logrando dialogar con él.
Entre incoherencias y memorias confusas, el sujeto se identificó como Gerardo Ramón, originario de Michoacán.
El hombre contó que estuvo preso por traficar cocaína hace unos años en Colorado, Estados Unidos, país al que ingresó de manera ilegal y de donde fue deportado a México.
Además, contó a los pasajeros que lo vigilaron el resto del vuelo, que había asesinado a una persona en La Ruana, Michoacán.
Una búsqueda en archivos de juzgados federales estadounidenses, realizada por PUNTO NORTE, arrojó que efectivamente Gerardo Ramón estuvo en una prisión de Arizona en julio de 2019, pero no por tráfico de drogas, sino por reingreso a ese país después de haber sido deportado, considerado en Estados Unidos como una felonía.
Pasadas las 3:30 horas, el vuelo aterrizó en Tijuana y se le dio prioridad al desembarque, pues en ese momento, por las condiciones climatológicas de neblina densa, cuatro aviones se encontraban en espera de desembarque.
Pero el vuelo Y41010 de Volaris entró directo a una puerta para descender.
A su llegada, elementos de la Guardia Nacional se acercaron a la aeronave y el hombre fue entregado a su custodia.
De acuerdo con fuentes oficiales consultadas por PUNTO NORTE, el detenido no fue presentado a la Fiscalía General de la República, a pesar de que su conducta podría encuadrar en un ataque a las vías generales de comunicación o una interferencia ilícita en la aviación civil, lo cual es tipificado como un delito federal.
Según los registros de la Secretaría de Seguridad federal, la Guardia Nacional llevó a Gerardo Ramón a la Estancia Municipal de Infractores, ubicada en la colonia 20 de Noviembre, en donde solo se le impondría un arresto administrativo.

















































