Tijuana.- La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo admitió este día que en el caso de la desaladora de Playas de Rosarito, misma que abastecerá de agua potable ese municipio, parte de Ensenada y hasta la mitad de la población de Tijuana, “se retrasó un poco la licitación”.
Sin embargo, la mandataria federal afirmó que la desaladora “ya se licita”, tiene el proyecto ejecutivo y está atendido el tema ambiental.

Hoy miércoles 14 de enero, la presidenta Claudia Sheinbaum hizo referencia a dicho proyecto que tiene contemplada una inversión de 12 mil millones de pesos.
La planta desalinizadora que proveerá a la Zona Costa de Baja California con hasta 2 mil 200 litros por segundo de agua, debía iniciar su construcción en septiembre de 2024, pero se ha visto retrasada.

Durante el procedimiento de contratación, el 24 de noviembre de 2025, la Comisión Nacional del Agua (Conagua) declaró desierta la licitación para la construcción de la obra.
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Tras la convocatoria emitida el 8 de octubre por la Conagua y la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semanat), participaron seis empresas.
No obstante, sus propuestas se desecharon por motivos diversos, como que sobrepasaron los montos para la obra o les faltó documentación.
Desde entonces, la Conagua no ha emitido una nueva convocatoria para reiniciar el procedimiento de licitación para elegir la empresa que ejecutará la construcción de la planta que se ubicará frente al mar, en Playas de Rosarito.
El documento disponible para consulta pública más reciente es uno de fecha del 28 de noviembre, el cual consiste en el testimonio de testigo social, figura que recae en Alejandro Frank Solís.
Una vez que el testigo social revisó las distintas etapas del procedimiento, emitió una opinión, entre otras cuestiones, respecto a “la necesidad de fortalecer una investigación de mercado y fundamentar en forma sólida la forma de cálculo de la suficiencia presupuestal y la determinación en su caso, de precios aceptables, convenientes y no convenientes, así como los montos máximos asignados y por ende el detalle que conforma la propia suficiencia basada en los resultados de una investigación de mercado profunda; y medir los plazos para la consecución de las etapas de la licitación y de la propia obra, todo lo cual recomiendo que se tome en cuenta en el procedimiento subsecuente al actual”.
De igual forma, manifestó que “una recomendación común que se hace en estos casos de declaraciones desiertas, lo constituye la formación inmediata de una mesa de trabajo para analizar las causas de desechamiento y evitar que se repitan. Asimismo, investigar la posibilidad y conveniencia de la apertura del abanico de posibles proveedores a través de la eventual internacionalización bajo la cobertura de tratados o directa según sea posible y desde luego conveniente”.
Y, por otra parte, el testigo social sugiere “analizar si fuese factible la licitación de las tres etapas del proyecto para contar con todos los elementos de la Planta, su funcionamiento, el almacenamiento y la distribución del agua para hacerla más atractiva a los licitantes”.
El 30 de abril de 2025, Efraín Morales, director de la Conagua, anunció que tras la instrucción de la presidenta, la desaladora Rosarito que ejecutará el gobierno federal en conjunto con el gobierno del Estado para dotar de agua a Tijuana, Playas de Rosarito y parte de Ensenada, vería adelantadas sus obras de construcción dos meses.
El funcionario federal dijo que tenía contemplado llevar a cabo el proceso de licitación en octubre de 2025 e iniciar las obras en noviembre de ese mismo año, pero ese proceso se adelantaría a septiembre, algo que finalmente no se cumplió y aún no se concreta.
El titular de la Conagua justificó entonces que anticipar la construcción para septiembre obedecía al proyecto de acelerar las obras y la inversión mediante el Plan México, para fortalecer el empleo y la inversión en el país.
“En el caso de Conagua, se está avanzando más rápido en los proyectos ejecutivos para poder salir a licitación lo más pronto posible”, mencionó por su parte la mandataria federal al hablar sobre el Plan México en la misma conferencia de prensa.
Mientras que en septiembre, un día antes de su gira de rendición de cuentas en Baja California por su primer informe de gobierno, la presidenta de la República indicó que la desaladora de Rosarito es un proyecto que se ejecutará en tres años “porque se va a pagar entre el gobierno del Estado y el gobierno federal”.
Lo anterior, en referencia a la inversión conjunta de 12 mil millones de pesos que implica su construcción; 8 mil millones por parte del gobierno federal y 4 mil millones del gobierno del Estado.
Por su parte, en la conferencia “Mañanera del Pueblo”, pero del 4 de septiembre de 2025, Felipe Zataráin Mendoza, subdirector general de Agua Potable, Drenaje y Saneamiento de la Comisión Nacional del Agua (Conagua), comentó que la desaladora Rosarito será la más grande del país y de Latinoamérica.
Hoy, miércoles 14 de enero, al hablar sobre las plantas desaladoras, la presidenta Claudia Sheinbaum refirió que el problema es qué se hace con la sal que se extrae.
“Desalar agua, tiene su costo, pero las tecnologías existen para tomar agua del mar, quitarle la sal y hacerla potable”, expresó la mandataria del país.
Sheinbaum Pardo señaló que las desaladoras utilizan mucha energía, por lo que normalmente se utiliza energía solar para poder alimentar estas plantas.
Además de que hay que garantizar sus características de mantenimiento y operación.
La presidenta de la República se refirió al tema en respuesta a un medio de comunicación que la cuestionó en torno a una posible planta desaladora en Puerto Peñasco.
Claudia Sheinbaum subrayó que en ese caso tendría que resolverse qué se hace con la sal.
“Porque muchas veces, tras estudios, se regresa al mar y se disuelve nuevamente sin que pase nada. Es decir, hay suficiente capacidad del océano para absorber esa sal y que no tenga efectos en la biodiversidad del mar”, explicó.
Sheinbaum agregó que “particularmente en el Golfo de California hay que estudiar la parte ambiental, porque es un mar muy sensible y con una biodiversidad enorme, por lo que habría que resolver qué se hace con la sal, la cual puede procesarse y venderse porque tiene diferentes usos, no sólo el alimenticio”.










































