
COBERTURA ESPECIAL
Ensenada.- Para llegar la narcolaboratorio más grande que se ha localizado en los últimos años en Baja California se tienen que subir montañas vírgenes hasta llegar a los mil metros sobre el nivel del mar, viajar una hora de accidentada de terracería en camionetas 4×4 para alzarse entre pendientes o bajar cuestas pronunciadas, hasta acercarse a las espaldas del Picacho del Diablo.

La escena es digna de una postal de la naturaleza, una vista majestuosa en medio de cerros verdes, zonas arenosas por donde corrían arroyos al lado de enormes rocas y otros con vegetación abundante.

Pero también hay cinco reactores, compuestos por condensadores industriales, que son unos cilindros metálicos -éstos en particular pintados de verde para camuflarse con el paisaje- utilizados para eliminar el calor y enfriar refrigerantes, parte del proceso para la fabricación de drogas sintéticas, en este caso, metanfetaminas.
Estos condensadores están montados, cada uno, sobre dos cilindros metálicos azules en una de sus esquinas y en la otra están conectados a una gran olla, casi de la altura de una persona adulta.

A su vez, los condensadores tienen conectadas mangueras, todo un sistema acompañado de vaporizadores, tanques de gas LP, tinas de plástico, ollas, contenedores metálicos, sacos con químicos en polvo.

Algunos bidones de plástico con químicos en estado líquido tienen nombres escritos con plumón negro como ‘Colas 2’, ‘Caldo 3’ o ‘Colas 3 Destilado’.

Para obtener agua, un elemento esencial para la fabricación de droga, los encargados de montar y operar el laboratorio, excavaron hasta encontrar ojos de agua, la cual reunían en varios pozos, para con mangueras llevarla hasta las áreas de producción.

Cada uno de estos cinco reactores produce hasta 100 kilogramos de droga a la semana.
Esto quiere decir que este laboratorio tenía capacidad para producir a la semana hasta 500 kilos de ‘cristal’, nombre con el que se le conoce en las calles a las metanfetaminas.

El jueves 29 de enero, un operativo coordinado entre la Fuerza Estatal de Seguridad Ciudadana (FESC), el Ejército Mexicano y Secretaría de Marina terminó en el aseguramiento de este laboratorio de drogas clandestino, el cual se extendía unos 7 mil 500 metros cuadrados, con áreas no sólo para fabricar metanfetaminas, sino también dormitorios y una cocina con refrigerador incluido.

“Este tipo de instalaciones que son un laboratorio clandestino para la fabricación de metanfetaminas, en un lugar de difícil acceso y eso lo hacen los delincuentes con la intención de ocultar sus operaciones, de tratar de pasar desapercibidos y trabajar en la mejor seguridad para ellos”
“Vamos a llegar a donde sea, a donde tengamos que ir”
El domingo 2 de febrero, tres días después de la localización del narcolaboratorio, el cual ha estado desde ese momento bajo vigilancia permanente de policías y militares, el general Laureano Carrillo Rodríguez, secretario de Seguridad Ciudadana de Baja California encabezó un recorrido por el sitio.

PUNTO NORTE tuvo acceso al lugar, desde donde el secretario, quien además es coordinador estatal de la estrategia de seguridad, explicó que el hallazgo se dio gracias a “análisis de inteligencia que nos permitió ubicarlo, este trabajo fue de manera coordinada con todas las instrucciones, muy importante la participación del Ejército, la Marina, la Fuerza Estatal, las Fiscalías”.

Sobre la dificultad para llegar hasta el sitio, el general Carrillo Rodríguez aseguró que las instituciones de seguridad en Baja California van a “llegar a donde sea, a donde tengamos que ir, lo vamos a hacer, tenemos la capacidad de hacerlo.

El poblado más cercano al narcolaboratorio, a diez kilómetros de terracería accidentada, es San Matías, compuesto por 23 manzanas y once calles, donde además de casas, hay una escuela primaria, una telesecundaria, un parque, una tienda de abarrotes y, desde hace poco, una base militar habilitada en las oficinas ejidales.

Esta comunidad forma parte del Ejido Francisco R. Serrano, al pie del kilómetro 141 de la carretera federal número 3 San Felipe-Ensenada, una zona donde casi no transitan vehículos, pues el atractivo turístico más cercano es el Valle de la Trinidad, a unos 20 kilómetros de distancia.

En esta inhóspita zona, el narco encontró el punto perfecto para montar su laboratorio, lo que implicó el transporte y ensamblaje de equipo industrial, sacos y bidones de químicos, tanques de gas, mangueras y hasta el refrigerador para alimentar a las no más de 15 personas que ahí habitaban para fabricar droga en medio de las montañas.

“Un reclutado que se va al crimen organizado, lo utilizan para cualquier tipo de actividad, siempre y cuando sea dentro de la propia organización delictiva, lo que sí sabemos que la gente que trabaja aquí es gente que tiene conocimiento en química, no es cualquier persona, no es un improvisado”, explicó el secretario de Seguridad Ciudadana de Baja California.

El decomiso de este narcolaboratorio se da en un momento clave en el combate a la delincuencia y a los carteles en México, cuando la estrategia de seguridad diseñada por el el secretario de Seguridad de México, Omar García Harfuch, busca resultados para mostrar a Estados Unidos que el gobierno mexicano combate al crimen organizado, en medio de presiones políticas.

“Estamos haciendo un esfuerzo, incrementando nuestros operativos, precisamente porque es una indicación de la señora presidenta de la República, trabajar incansablemente, 24/7 y es lo que estamos haciendo hoy en día. Esto es un resultado más de los que hemos tenido”, respondió el secretario cuando PUNTO NORTE lo cuestionó al respecto.

El secretario dijo que, como parte de la estrategia para combatir a la delincuencia organizada, durante el año 2025 en Baja California, se aseguraron ocho laboratorios para producir drogas.
“Parecidos a éstos, de menores dimensiones, en todo el estado de Baja California. En Tijuana, Tecate, Mexicali, Ensenada y San Quintín”, explicó.

El secretario explicó que los narcolaboratorios encontrados en Baja California durante 2025 “siempre están en lugares inaccesibles, como éste, de difícil acceso, también están muy lejos de las poblaciones. Hay una razón por la que un laboratorio clandestino, cuando están operando, despide olores que son fácilmente detectables. Por eso buscan estar lo más alejado de las poblaciones para garantizar sus trabajos sin ser descubiertos”.

La droga que más se decomisó en Baja California durante 2025 fue precisamente las metanfetaminas, con un total de 41 toneladas, unos 780 kilos a la semana.











































