Reportaje Especial
Una banda de delincuentes encabezada por agentes de la Guardia Nacional, incluido al menos un oficial con mando, opera en Tijuana con la colaboración de un grupo criminal.

Y aunque no se descarta su participación en otros delitos, en las últimas semanas han sido identificados por privar de la libertad y robar residencias de lujo propiedad de médicos cirujanos que viven y trabajan en la ciudad.
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Los botines que el grupo delictivo ha obtenido superan los varios millones de pesos en relojes de lujo, joyas, bolsas de diseñador, así como cientos de miles de dólares y de pesos en efectivo.
En todos los casos, el grupo de delincuentes opera prácticamente igual, utilizando vehículos oficiales de la Guardia Nacional, uniformes e insignias, armas de cargo y radio frecuencias, incluso, en la misma zona de la ciudad y a la misma hora.
Áreas de inteligencia de diversas corporaciones han corroborado que las patrullas blancas utilizadas para los robos, efectivamente son unidades oficiales de la Guardia Nacional, pero ninguna autoridad lo ha admitido de manera pública.
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En algunos casos, los agentes corruptos han secuestrado a sus víctimas en habitaciones de sus propias casas, amenazándolas con asesinar a sus hijos si no les entregan el dinero o les proporcionan la ubicación de las cajas fuertes.
Los casos han sido debidamente documentados tanto por la Fiscalía General del Estado (FGE) como la Fiscalía General de la República (FGR), instituciones que han dado encubrimiento a los delincuentes al mantener en silencio los casos y en impunidad.
Hasta el día de hoy, no existe un solo sospechoso ni detenido, ni imputado y ningún elemento de la Guardia Nacional ha sido suspendido de la corporación.
El último caso ocurrió la noche del martes 3 de febrero, en el exclusivo fraccionamiento Chapultepec. Ha sido el único que logró trascender a medios de comunicación y redes sociales, luego de que se dieron a conocer varios videos de los hechos, algunos tomados por los vecinos de las víctimas.
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Los videos tanto de seguridad al interior de la casa, como de las residencias de alrededor, dan cuenta que alrededor de las 10:00 de la noche, el grupo de agentes de la Guardia Nacional ingresan a un domicilio a la fuerza, dañando tanto la puerta de la cochera eléctrica como el acceso principal de la casa.
Un video, tomado con una cámara oculta en la recámara, logra captar al grupo de militares cargando varias bolsas de diseñador con valor de varios miles de dólares, así como diversos objetos.
Posteriormente se sabría que los dueños de la residencia –un cirujano y su esposa anestesióloga– estaban en el momento de los hechos y que fueron privados de la libertad y golpeados por los delincuentes para poderlos robar.
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En otra toma, se logra captar a un agente de la Guardia Nacional ingresando por la puerta principal, lleva un arma corta en una funda de la cintura.
Normalmente los elementos de esa corporación únicamente portan armas largas y las pistolas son reservadas para ciertos mandos, como oficiales y superiores, o agentes con asignaciones especiales. Los agentes rasos, suelen portar únicamente el fusil.
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Dicha imagen hace presumir que el grupo corrupto cuenta con el respaldo y la participación de un mando.
En otro momento, se capta a un sujeto, también con uniforme de la Guardia Nacional, y con una pistola corta en la mano mientras apunta a las víctimas; a diferencia del primero, usa una gorra de la corporación y no lleva casco táctico.
La residencia pertenece a un conocido médico especializado en cirugía bariátrica y metabólica que opera en un hospital de Tijuana. Él mismo narró los hechos en un mensaje enviado por WhatsApp:
“…pues se metieron a nuestra casa en unas camionetas, tipo de la Guardia Nacional, se metieron a asaltarnos, a robarnos… No tenemos problemas, somos médicos. No traían orden de cateo”, explicó el cirujano.
El cirujano narró que, al momento de allanar su casa, los uniformados aseguraron que eran policías federales: “a mí me golpearon, me amagaron, mi esposa logró asomarse al balcón y gritar”.
La víctima dijo que sospechaba de la complicidad de otras autoridades, por ejemplo, de la Fiscalía General del Estado (FGE), que opera el Centro de Control y Mando (C5), en donde se reciben y se despachan unidades tras llamadas de emergencia.
“Nosotros avisamos a nuestra gente de confianza para después llamar al 911, el cual pues la verdad fue bastante dilatoria. Nos hacía como una conversación, a pesar de que yo di la dirección rápidamente, se tomó mucho el tiempo como para darle tiempo a ellos… honestamente sospecho de todo, pero sí fue bastante ineficiente la llamada”.
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La única institución que ha brindado una versión oficial de lo ocurrido es la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana Municipal (SSPCM), por medio de una tarjeta informativa, en la cual se explica que al mismo tiempo que se desarrollaban los hechos, se recibieron múltiples llamadas al centro de emergencias 9-1-1.
Uno de ellos era para pedir ayuda por detonaciones de arma de fuego en el distrito policial San Antonio de los Buenos, por lo que los agentes se dirigieron a ese punto, por tratarse de una situación de gravedad, pero resultó ser una llamada falsa.
Cuando la corporación atendió el reporte de un allanamiento de morada con elementos de la Guardia Nacional involucrados, la parte afectada ya no se encontraba en el lugar, por lo que no fue posible entrevistar a las víctimas.
Un segundo caso con el mismo patrón ocurrió hace unas semanas, el 18 de diciembre de 2025, en una privada de la zona de Colinas de Agua Caliente, muy cerca de la colonia Chapultepec.
Ahí, un grupo armado con uniformes tácticos de la Guardia Nacional, rostros cubiertos y armas largas irrumpió en la vivienda de otro médico cirujano.
En esa ocasión, los agentes golpearon la puerta de la residencia para ingresar violentamente utilizando un marro y herramienta para forzar puertas, asegurando que contaban con orden de aprehensión en contra del doctor, relacionada con la muerte de una paciente en un quirófano.
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Tras varios intentos por ingresar a la fuerza por la entrada principal, el grupo derribó el portón eléctrico de la cochera con un pickup blanco tipo patrulla.
En imágenes de cámaras de seguridad, obtenidas en exclusiva por PUNTO NORTE se observan más de siete hombres encapuchados, todos armados y varios con el uniforme completo de la Guardia Nacional.
Dentro de la residencia, se encontraban la esposa del doctor, sus familiares y un bebé. Tras lograr entrar, le preguntaron a la mujer directamente por su esposo. Le dijeron que contaban con una orden de aprehensión por el supuesto homicidio de una paciente y que debían detenerlo.
Cuando ella respondió que él no estaba en la casa, le exigieron que les dijera dónde estaba la caja fuerte.
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Curiosamente, días antes, efectivamente una paciente había muerto en una clínica cirugía plástica en el lugar en donde el doctor trabaja, lo que hace presumir que los delincuentes contaban con información desde el interior de la Fiscalía General del Estado en donde se investigó el caso.
La mujer pidió que le mostraran el documento judicial, pero en lugar de ello, uno de los hombres comenzó a amenazarla de muerte para que le entregara todo el dinero y joyas que tuvieran en la casa, además de que le dijera la clave de la caja fuerte.
Al escuchar los golpes y al sentirse en peligro, la esposa del doctor entregó a su bebé a una familiar para que se resguardaran en una habitación de la casa, pero los delincuentes buscaron cada rincón hasta encontrarla junto al menor de brazos.
Al ver que se encontraba un bebé, los delincuentes amenazaron con desaparecer a su hijo si no les entregaba la clave de la caja fuerte, pero ella la desconocía, así que le pidieron que le marcara a su esposo para que se la dieran por teléfono.
Los policías corruptos y sus cómplices criminales optaron por arrancar la caja fuerte completa y sacarla de la vivienda.
Además, tomaron dinero en efectivo que se encontraba fuera, joyas, relojes y, curiosamente, bolsos de diseñador, lo que hace sospechar que entre los cómplices de los delincuentes existe una mujer.
Cuando las patrullas llegaron, el grupo ya había salido de la privada en una pickup blanca y otro carro particular. En el lugar, quedaron herramientas utilizadas para forzar accesos, abandonadas durante la fuga.
La Guardia Nacional en Baja California ha resultado un peligro para la seguridad de la población.
PUNTO NORTE ha documentado diversos casos en que los miembros de esta corporación han cometido graves delitos durante años, gozando de impunidad y encubrimiento.
Entre los expedientes periodísticos, se encuentran homicidios y desapariciones de civiles y el de un custodio penitenciario, a quien le dispararon en la cabeza sin ningún motivo, además de alterar la escena del crimen.
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Además, la Guardia Nacional atacó a tiros a migrantes en la zona montañosa de Tijuana, asesinando a uno y calcinando su cuerpo.
Existen más casos de robos en casas, con la utilización de vehículos e informes oficiales, infiltración de células vinculadas al narcotráfico, así como casos de consumo de drogas por parte de elementos en servicio que terminaron en sobredosis y muertes dentro de cuarteles y alojamientos de la corporación.
Igualmente, los elementos de la Guardia Nacional han realizado ataques sexuales de una mujer en Rosarito y de una menor de edad en Tijuana, robos y extorsiones, choques y atropellamientos por falta de precaución.
También se han registrado episodios en los que mandos expusieron a su propio personal a maniobras de castigo extremo, con consecuencias de muerte en Ensenada, así como detenciones de agentes y colaboradores de la FGR sorprendidos robando droga y dinero durante operativos, utilizando equipo oficial.
El patrón criminal de la Guardia Nacional se repite sistemáticamente en el Estado, ahora sumando los robos violentos y privaciones de la libertad de cirujanos y médicos.

























































