Tijuana.- Uno de los dos jóvenes detenidos por la quema de un supermercado Calimax, como parte de los ataques ocurridos el domingo tras el abatimiento de Nemesio Oseguera ‘El Mencho’, les dijo a uno de los policías municipales que lo detuvieron “perdón, jefe, sólo era un jale”.
PUNTO NORTE estuvo presente en la audiencia celebrada hoy miércoles 25 de febrero en contra de Abel y Christopher, en la que la Fiscalía General del Estado (FGE) les imputó los delitos de terrorismo y daño en propuedad ajena, siendo vinculados a proceso por un juez de control.
Se trata de dos de los 14 detenidos en Tijuana por los hechos ocurridos el domingo 22 de febrero, cuando en este municipio, como en varias partes del país, delincuentes incendiaron vehículos y negocios como respuesta al abatimiento del líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG).
La sucursal de la cadena de supermercados Calimax, ubicada en La Mesa, cerca del crucero 5 y 10, fue uno de los cinco negocios, junto con dos sucursales de las tiendas OXXO y dos más de Farmacias Roma, que fueron blanco de incendios.
Durante la audiencia, el defensor público que representaba a los dos jóvenes detenidos aseguró que antes de la audiencia, entrevistó a la madre de Christopher, quien presentó un acta de nacimiento de éste, así como un certificado de estudios de Abel, que indicaban que ambos son menores de edad.
Sin embargo, la Fiscalía dijo que al haberse enterado hoy de esa situación, no había podido verificar los datos.
Ante la posibilidad de que se tratara de un caso que compete al Juzgado Especializado en Justicia para Adolescentes, el juez a cargo de la audiencia se remitió al artículo 29 del Código Nacional de Procedimientos Penales (CNPP).
Este numeral establece que puede declararse incompetente para resolver, solamente despues de haber llevado a cabo las diligencias urgentes, como son la declaratoria de legalidad de la detención, la formulación de imputación, la resolución sobre medidas cautelares solicitadas y la vinculación a proceso.
De esta manera, con los antecedentes de investigación presentados por la Fiscalía, el juzgador procedió a la declarar la legalidad de la detención, para luego admitir la imputación a ambos detenidos por los delitos de terrorismo y daños a propiedad ajena agravados por incendio.
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Posteriormente, ante la solicitud de los propios imputados por asesoría de su defensor público, el juzgador resolvió vincularlos a proceso, con la medida cautelar de prisión preventiva justificada.
En ese sentido, el juez ponderó que los hechos que se les imputan a los dos jóvenes no fueron aleatorios, sino parte del conjunto de hechos que se registraban simultáneamente a nivel nacional, con el fin de crear miedo, pánico y terror en las personas, tras la detención del líder del CJNG, “un hecho notorio, que no es necesario corroborarlo con dato de prueba”, dijo.
De acuerdo a los datos de investigación ofrecidos por el Ministerio Público, el domingo 22 de febrero, cuando se registraban a nivel nacional y de manera particular en Tijuana, diversos ataques a establecimientos comerciales y vehículos en la vía pública, posterior a la detención de ‘El Mencho’, Abel y Cristopher entraron a la sucursal La Mesa de la cadena de supermercados Calimax, ubicada sobre el bulevar Díaz Ordaz, a metros del crucero de la 5 y 10.
Era el horario de máxima recurrencia del mercado, a la 1:42 de la tarde, cuando los dos jóvenes ingresaron y se dirigieron al pasillo 10, en el área de artículos para la higiene.
Mientras que Cristopher, vestido con camiseta short negro y tenis blancos, se detuvo frente a los los paquetes de rollos de papel higiénico, Abel, quien llevaba un pantalón azul y camiseta blanca con rojo y azul, vigilaba que no se acercaran clientes al pasillo.
Cristopher tomó entonces uno de los paquetes de papel higiénico, le colocó algo en la parte de atrás, y lo volvió a poner en su lugar.
Por su parte, Abel le roció un líquido al paquete y aparentemente grababa con un teléfono celular apuntando a su compañero.
Comenzó a salir humo y fuego de los paquetes, generando gritos de miedo entre los clientes que se encontraban dentro del establecimiento, y mientras los trabajadores apagaban el fuego, los dos jóvenes salieron de la tienda y cruzaron corriendo el bulevar Díaz Ordaz.
Una supervisora del establecimiento, quien pudo percatarse de los hechos mediante el sistema de monitoreo, pidió ayuda a la línea de emergencias, por lo que en breve arribó un agente de la Policía Municipal, en una patrulla.
El oficial pidió la presencia del Cuerpo de Bomberos y reportó el hecho a la central de radio, dando las características físicas y vestimenta de los responsables que le había proporcionado en ese momento la denunciante.
Dos agentes activados por los hechos previos del día, pues para esa hora ya se habían presentado al menos nueve hechos, entre quemas de vehículos y negocios en las delegaciones Zona Centro, Playas de Tijuana y Otay Centenario, patrullaban por la zona.
Por lo que al escuchar el reporte, se acercaron a la zona de los hechos en la búsqueda de los responsables, sobre el mismo bulevar Díaz Ordaz.
Fueron estos agentes quienes observaron a los dos jóvenes con características señaladas en el reporte del conato de incendio, quienes se encontraban en el estacionamiento del centro comercial Punto Plaza, justamente frente al Calimax donde se registraron los hechos.
De acuerdo al Informe Policial Homologado, los oficiales les indicaron a Abel y Cristopher que se detuvieran, y estos así lo hicieron.
Incluso, uno de ellos les dijo a los oficiales “Perdón, jefe, sólo era un jale”, mientras era puesto bajo arresto.
Además del vídeo de las cámaras de videovigilancia del Calimax, como parte de los datos de prueba presentados por la Fiscalía General del Estado, destaca el dictamen en materia de incendios y explosiones.
Este documento fue realizado por peritos de la Dirección de Bomberos de Tijuana, quienes determinaron que el fuego fue provocado de manera intencional, con flama directa a los elementos inflamables, como el papel higiénico y el empaque de plástico que lo protegía.
También fueron incluidos otros testimonios y la denuncia penal presentada por parte de la representación legal de la cadena.
Abel y Cristopher estuvieron conectados a la audiencia de manera virtual desde el Centro de Readaptación Social (Cereso) La Mesa, con sus uniformes color naranja, debajo de los cuales se les alcanzaba a ver la vestimenta con la que los detuvieron.
Los dos jóvenes se mantuvieron mayormente atentos a la audiencia, aunque evidentemente preocupados.
Abel, con la cabeza baja y pensativo, reaccionó con sorpresa cuando la fiscal mencionó que la máxima pena solo por el delito de terrorismo es de 30 años.
Aunque Abel buscaba la mirada de su compañero, éste no logró hacer contacto con él porque se mordía intensamente las uñas de una mano.
Además de responder a las preguntas de protocolo por parte del juez, asesorados por el defensor público, los jóvenes hablaron únicamente al final, cuando el juzgador les preguntó si querían decirle algo más.
Fue Abel quien encendió el micrófono de la computadora para manifestar: “Desde un principio les dijimos a los policías, a la fiscal y a todos los abogados que teníamos 16 y 15 años”.
También dijo que no entendían porque se mencionaba que son mayores de edad en la imputación que hizo la Fiscalía.
Ante ello, el juez les explicó lentamente que entendía lo que decían, pero que únicamente contaba con esa declaración al respecto del asunto, por lo que pidió a la Fiscalía verificar con prontitud y urgencia la edad de ambos, para proceder como corresponde con personas menores de edad.
Tras girar esta instrucción, el juzgador determinó concluir con la etapa de la vinculación a proceso, concedió la solicitud a la Fiscalía, y ordenó la reclusión de ambos jóvenes en el Cereso La Mesa.
Y, en caso de que se determinara que son menores de edad, se revocaría dicha reclusión.
El juez también concedió la medida cautelar prisión preventiva justificada, luego de que la Fiscalía expuso el riesgo que los jóvenes representan para la comunidad al, presuntamente, haber prendido fuego a un supermercado lleno de personas.
Además de que por la posibilidad de recibir la pena máxima de 30 años, únicamente por el delito de terrorismo, hay riesgo también de que ya no se presenten al proceso y huyan, sobre todo al no presentar arraigo en la ciudad.
Por lo que ambos jóvenes permanecerán en prisión conforme continúa el proceso penal en su contra.
















































