Tijuana.- Las lluvias que se registraron en enero provocaron la aceleración de un deslave de tierra que creció 25 centímetros en la calle Literatos de la colonia Reforma, detalló el director de Protección Civil Municipal, José Luis Jiménez González.
“Se reactivó este deslizamiento y ahí tenemos 32 predios engomados de alto riesgo y 21 en amarillo”, manifestó el funcionario municipal en entrevista con PUNTO NORTE.

El deslizamiento en la zona comenzó desde 1998, cuando decenas de personas se asentaron sobre el cerro que colinda con la calle Vasconcelos, ubicada a un costado de la calle Literatos, en la colonia perteneciente a la delegación municipal Sánchez Taboada, una de las que mayor problemas de inestabilidad de tierra presentan en Tijuana.

De acuerdo con el director de Protección Civil Municipal, durante años, se contuvo el movimiento de la tierra, pero se reactivó en 2018 tras una temporada de lluvias intensas.

En un recorrido que PUNTO NORTE hizo en la zona de derrumbe, el 8 de enero de este año, vecinos relataron que la situación empeoró por varias fugas de agua que nunca fueron atendidas por la Comisión Estatal de Servicios Públicos (CESPT).

Y aunque en un inicio, las autoridades municipales realizaron estudios geotérmicos en la zona, las más de 100 familias que habitan sobre las calles Vasconcelos, Fray Servando, Salvador Díaz Mirón, Andrés Quintana Roo y Justo Sierra, desconocen hasta el momento qué ocasionó el derrumbe de tierra.
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Algunos vecinos que llevan viviendo más de 50 años en la colonia, señalaron que la preocupación crece día con día al no saber si su casa caerá junto a la calle.

Otros temen que los postes de luz que se encuentran aún sobre la calle, lleguen a colapsar sobre alguna de las casas alrededor, provocando un incendio de grandes magnitudes en la zona.
Por su parte, el director de Protección Civil Municipal, José Luis Jiménez explicó que se han llevado a cabo monitoreos constantes en la zona de derrumbe.

“Se tuvo una reunión ahí en el lugar con Comisión Federal de Electricidad (CFE), por los mismos postes de luz que están dentro de la zona del área y dijeron que empezarían a redireccionar la luz, para que esa parte de la gente no se quedara sin ese servicio”, sostuvo.
En un recorrido que PUNTO NORTE realizó en la zona, se pudo constatar que aún existen tres postes a punto de caer, con cables de electricidad que cuelgan sobre el pavimento de la calle afectada, los cuales siguen suministrando el servicio a los vecinos.
De acuerdo con Luis Ayala, un hombre de la tercera edad que camina con andadera y tiene más de 50 años viviendo en la colonia, son varias las personas que, a pesar de que sus casas fueron etiquetadas con rojo, decidieron mantenerse ahí.
El vecino asegura que el problema de deslizamiento fue ocasionado por filtraciones de agua que no fueron atendidas en su momento, además de los asentamientos irregulares que se registraron meses antes del primer derrumbe en 1998.

“Empezaron a meterse a hacer casas y se derrumbó, la gente viene, se mete y ahí viven. Decían que era fuga de agua, pero nunca supimos qué fue, yo pienso que fue la gente que se metió ahí”, manifestó.
Tras el hundimiento repentino de la calle y el rompimiento de una tubería, el miércoles 4 de marzo, la Comisión Estatal de Servicios Públicos (CESPT) facilitó tubos de PVC para que los vecinos cuente con el servicio de drenaje, pues les fue inhabilitado el sistema subterráneo, para evitar que crezca el deslave de tierra.

Actualmente, son más de 30 familias que siguen viviendo en la zona y se mantienen con la incertidumbre de no saber si su casa colapsará.
Por lo que confían que las autoridades puedan contener el deslizamiento y pronto, les puedan compartir los resultados del estudio geotérmico que se realizó hace algunos años.











































