Viacrucis viviente en una de las colonias más peligrosas de Tijuana

Foto: Enrique Cortez

Tijuana.- Cerca de las faldas del Cerro Colorado, en una de las colonias más peligrosas de la ciudad, la iglesia Salesiano Don Bosco y cientos de sus feligreses salieron a las calles para llevar a cabo el Viacrucis viviente, actividad tradicional en la comunidad católica.

Desde las nueve de la mañana de hoy, viernes 3 de abril, familias se dieron cita en la iglesia ubicada en calle Padre Antonio Torres, de la colonia Mariano Matamoros, para tomarse fotos con los creyentes caracterizados que iban a participar en el “Camino al Calvario”.

Foto: Enrique Cortez

José Gabriel Serrano Rea, el sacerdote a cargo de la procesión religiosa del Viernes Santo, detalló a PUNTO NORTE que la representación del Viacrucis ayuda a que las personas puedan encontrar paz y misericordia en su ser.

“Esperamos brindar con la experiencia, algo que ayude a la gente a poder tener un cambio de mentalidad, a tener más paz, ser más misericordiosos, que haya una justicia social también para todos aquellos que nos acompañan”, manifestó.

Foto: Enrique Cortez

Durante más de 20 años, la Iglesia Salesiano Don Bosco ha llevado el recorrido del Viacrucis por las calles más peligrosas de la ciudad, como un rito religioso que busca acercar a la comunidad de Mariano Matamoros a que encuentre el camino a través de la palabra de Dios.

El propósito, dijeron algunos miembros de la iglesia, es que más feligreses reflexionen sobre la forma en que todos juntos, en hermandad, cambien la manera en cómo perciben la ciudad.

Foto: Enrique Cortez

Por ello hoy, decenas de niñas, niños, mujeres, hombres, personas con discapacidad y de la tercera edad, realizaron un recorrido de más de dos horas entre las calles de la colonia, para acompañar a Jesucristo, en las catorce estaciones que conmemoran su muerte.

Para poder darle vida a cada uno de los personajes que fueron caracterizados por voluntarios de la comunidad de la Iglesia Salesiano Don Bosco, se necesito una preparación de al menos tres meses para memorizar diálogos y trabajar en su vestuario.

Foto: Enrique Cortez

“Fueron tres meses, cada uno de ellos (lo que participan) se les hace la invitación. La mayoría ha tenido la tradición de haber hecho ya alguno de los personajes, los otros son por sorteo y es bonito ver las convivencias que hay durante la preparación”, indicó el sacerdote José Gabriel Serrano Rea.

Personal de la iglesia explicó a PUNTO NORTE que el hombre que personificó a Jesucristo, tuvo que cargar sobre sus hombros durante todo el recorrido, una cruz de 3 metros y medio de alto, con un peso de 20 kilos.

Foto: Enrique Cortez

Cada uno de los trajes que portaban los personajes de Poncio Pilatos, Barrabás, María Magdalena, María, El Centurión, los ladrones, Veronica y los soldados romanos, fueron realizados con detalles que hicieron posible que el espectador viviera el momento como si fuera real.

Las mujeres iban tapadas con un manto blanco, velos de colores, mientras que los soldados llevaban un uniforme que simulaba una armadura pero hecho con una tela que simula ser piel.

Foto: Enrique Cortez

“Llevo tres años viniendo, me gusta mucho y es una tradición que se las estoy inculcando a mis hijas, me da mucho sentimiento todo el recorrido, por eso de lejitos yo voy aquí y ya cuando lleguemos a la iglesia ya me pego más”, compartió Sandra, una de las asistentes.

Partiendo de la calle Padre Antonio Torres para subir por Batalla de Uruapan, cruzar la avenida Narciso Mendoza y seguir por Puente Calderón, los feligreses caminaban a la par de Jesucristo, algunos con cruces en sus manos y otros grabando desde sus celulares.

Foto: Enrique Cortez

Al recorrer las calles, algunos vecinos salieron a los patios y terrazas de sus casas para observar la procesión, mientras que otros decidieron unirse en el recorrido del “Camino al Calvario”.

“Perdona a tu pueblo, Señor. Perdona a tu pueblo, Señor. Perdónalo, Señor, no estés eternamente enojado; no estés eternamente enojado, perdónale, Señor”, cantaban todos los feligreses al unísono, mientras a lo lejos se escuchaba la simulación de los azotes que daban los soldados romanos.

Foto: Enrique Cortez

Al irse acercando más a las viviendas que se encuentran sobre las faldas del Cerro Colorado, las calles iban perdiendo su color, algunas de ellas estaban sin pavimentar, con basura a su alrededor y con tenis colgados sobre los cables de electricidad.

El hombre que caracterizó a Jesús, llevaba huaraches color café, un faldón de seda blanco, una toga roja y una corona de espinas.

Foto: Enrique Cortez

Para simular la sangre de los azotes, personal de la iglesia Salesiano Don Bosco mezcló agua natural con colorante rojo, la cual iba rociando sobre la espalda y rostro de Jesús, así como en los látigos de los soldados.

Mujeres de la tercera edad que realizaron el recorrido, cantaban y oraban con un rosario en la mano, mientras que las lágrimas caían en algunas otras.

Foto: Enrique Cortez

“¡Ay, no, qué feo!”, “Ya no le peguen”, se escuchaba entre las calles estrechas donde iban pasando el Viacrucis.

El recorrido continuó hasta la calle Vicente Guerrero, sobre un parque abandonado, que permitió que los feligreses pudieran rodearlo para observar la muerte de Jesús en la cruz.

Foto: Enrique Cortez

Tras dos horas de procesión, canciones, oraciones y un mensaje final del sacerdote de la iglesia, las familias regresaron caminando al Salesiano Don Bosco para continuar con una misa.

El padre del Oratorio San Juan Bosco detalló que durante estas fechas es necesario valorar lo que cada uno de nosotros tenemos y que reflexionemos sobre la forma en que la ciudad sigue creciendo.

Foto: Enrique Cortez

“Ojalá nosotros podamos detenernos ante lo acelerada que va la ciudad, sabemos que es una ciudad en crecimiento, pero que nos demos el espacio para poder reflexionar entre nosotros que podemos cambiar y que como familia nos podamos tratar mejor y a partir de ahí venga un trato distinto”, concluyó.

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