Mexicali.- Un día antes de que Ángel Pantoja Pantoja, coordinador de la Unidad de Investigación de Delitos contra la Vida en Ensenada y San Quintín, fuera emboscado y asesinado por un grupo armado, la Fiscalía General del Estado le retiró los escoltas que le había asignado después de recibir amenazas de muerte.
El dato fue confirmado a PUNTO NORTE por fuentes al interior de la propia Fiscalía, así como por personas cercanas al funcionario asesinado, quienes detallaron que Pantoja había solicitado protección tras las amenazas que surgieron en enero de este año, luego de un operativo en el que agentes de la FGE asesinaran al hijo de un ex policía municipal de Ensenada, quien intentaba escapar de ser detenido por la desaparición de varias personas, al servicio de un cártel de las drogas.

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El retiro de la escolta ocurrió sin una explicación, pese a que Pantoja era uno de los funcionarios ministeriales de nivel medio, quien llevaba investigaciones de alto riesgo en Ensenada, entre ellas, más de 20 casos relacionados con policías municipales y delitos de alto impacto.


Lo mismo ocurrió en enero con el caso de Israel Ortiz Castillo, subcomandante operativo de la Agencia Estatal de Investigación en Ensenada, quien fue acribillado un día después de que mandos de la propia Fiscalía lo cesaran del cargo y le retiraran los escoltas, a pesar de que también había recibido amenazas de muerte derivadas del operativo en el que murió el hijo del ex policía municipal identificado como Martín.
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Es decir, en los dos homicidios de funcionarios amenazados por el mismo grupo criminal en Ensenada, la Fiscalía los dejó sin protección horas antes de que fueran asesinados, un dato que la fiscal general, María Elena Andrade Ramírez, ha ocultado en sus mensajes públicos.

Una de las líneas de investigación, tanto en el caso de Pantoja como en el del subcomandante Ortiz Castillo, es que las amenazas en contra de ellos, surgieron después del operativo del lunes 12 de enero en la colonia Terrazas El Gallo.
Ahí, agentes de la FGE buscaban cumplimentar una orden de aprehensión contra Martín Ibarra, un ex policía municipal señalado en investigaciones por desaparición de personas y por sus vínculos con un grupo criminal.
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Esa noche, el hijo del ex agente murió por disparos de un elemento de la Fiscalía, quien no fue procesado, lo que desató amenazas contra mandos y agentes que participaron o acudieron a la escena.
Ortiz Castillo fue asesinado cuatro días después, la noche del viernes 16 de enero, en la colonia La Joyita. Horas antes del ataque, había sido separado de su cargo y le habían retirado la protección, pese al riesgo que enfrentaba.
La mañana del viernes 24 de abril, Pantoja, ya sin escoltas, salió de su casa para dirigirse a una reunión a la que había sido citado por sus jefes en la Fiscalía. Minutos después, fue emboscado cuando conducía una camioneta oficial blanca Ford F-150 sobre la avenida General Lázaro Cárdenas, en la colonia Villas Residencial del Rey, en Ensenada.

De acuerdo con la información confirmada por la propia Fiscalía, un vehículo KIA blanco le cerró el paso y enseguida, una camioneta Honda CRV azul se emparejó y sicarios que viajaban a bordo abrieron fuego con armas largas y cortas contra el coordinador de Homicidios.
En total, al menos cinco vehículos fueron utilizados por los gatilleros sin que fueran detenidos por las corporaciones desplegadas en Ensenada. Su arresto se registró tiempo después, debido a la presencia de diversas corporaciones y elementos que llegaron de otras partes del Estado.
Pantoja, de 45 años, murió en el lugar tras recibir múltiples disparos. La Honda CRV azul fue localizada después en la calle Labradores y Carvajal, en la misma zona de Villas del Rey, con reporte de robo en Tijuana y el Kia Sportage 2021 utilizado para cerrarle el paso también contaba con reporte de robo, pero en Estados Unidos, desde el 2 de abril.

El martes 5 de mayo, la fiscal general María Elena Andrade Ramírez salió en conferencia de prensa en sus oficinas de Mexicali para anunciar que la Fiscalía tiene cinco personas detenidas por el homicidio de Pantoja, a quienes señaló como presuntos autores materiales e intelectuales del ataque, dando entender que el caso ya está resuelto.
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“Finalmente, se llevó a cabo la investigación por lo que hace al homicidio. Se encontraron evidencias para así contemplarlos y considerar que habían participado en este homicidio, fueron materiales e intelectuales”, dijo la fiscal general.

Andrade Ramírez afirmó que el caso no está cerrado y sostuvo que los detenidos también estarían relacionados con otros hechos violentos.
“No es una investigación concluida, pero los agresores van a recibir todo el peso de la ley por este crimen y no nada más por este crimen, consideramos que están relacionados con otros hechos violentos”, aseguró.
Pantoja no era policía de la Fiscalía, era el coordinador de los agentes del Ministerio Público, es decir, un abogado encargado de supervisar las investigaciones sobre homicidios en el puerto.
Existen pocos casos de ataques a coordinadores en la historia de la Fiscalía, pues su función dentro de la institución es jurídica.
El antecedente más cercano ocurrió hace casi diez años, durante el gobierno panista de Francisco Vega de Lamadrid y su entonces procuradora del Estado, Perla del Socorro Ibarra Leyva.
Esto cuando, en abril de 2017, abrieron fuego contra José André Cato Pico, entonces coordinador de agentes del Ministerio Público de Homicidios en Tijuana, quien sobrevivió tras ser intervenido de urgencia por lesiones en la cabeza.
Fiscal en silencio
La fiscal general ha dado varios mensajes públicos sobre el asesinato de Pantoja: y en ninguna ha mencionado lo que dentro de la institución se sospecha, la infiltración de los grupos criminales en sus altos mandos.
Andrade Ramírez no ha dicho una sola palabra sobre el motivo por el cual se le retiró la protección un día antes de que fuera acribillado, pese a las amenazas que había recibido por parte del crimen organizado.
La misma fiscal ha declarado que el homicidio de su coordinador se debió a su trabajo dentro de la institución y que el móvil no apunta a una actividad personal.
“No tenemos ninguna evidencia de un tema personal de nuestro compañero, sí lo quiero aclarar para no manchar su memoria”, dijo la fiscal el 24 de abril, horas después del ataque.

“Él siempre se encontraba haciendo su trabajo y creo que aquí debe haber un código que no se debió violentar, trabajo es trabajo y el trabajo derecho como va, entonces por eso se convierte más aún en cobarde ataque a nuestro compañero”, expresó.
La fiscal también reconoció que Pantoja realizaba un trabajo de riesgo y que algunas de las investigaciones por homicidio en Ensenada tocaban intereses de grupos ligados a la delincuencia organizada.

“Como siempre he dicho, este es un trabajo de riesgo, este es un trabajo de riesgo y lidiamos con estos hechos, lidiamos con intervención a individuos que están relacionados con el crimen organizado”, dijo, al informar sobre la detención de los responsables, el martes 5 de mayo.
Las amenazas
Las amenazas contra varios miembros de la Fiscalía, derivaron de los hechos registrados la noche del lunes 12 de enero de 2026, cuando agentes llegaron a un domicilio de la calle Nogal, a cumplimentar una orden de aprehensión obtenida por la Fiscalía Especializada para la Investigación de los Delitos de Desaparición Forzada, en contra un ex policía municipal.
El objetivo era buscado, al ser acusado de ser parte de un grupo de ex policías municipales de Ensenada que detenían a integrantes de grupos criminales para entregarlos a sus rivales.

Esa noche, mientras los agentes esperaban frente a la vivienda, un Nissan salió del domicilio a exceso de velocidad. En el carro viajaban una joven al volante y su hermano como copiloto. Al marcarles el alto, la conductora intentó escapar.
Uno de los agentes de la Fiscalía disparó contra el vehículo y lesionó al joven, hijo del ex policía. El disparo lo impactó entre el cuello y el pecho, y murió en el lugar. Los agentes revisaron la cajuela y encontraron escondido al ex policía.
Los agentes de la Fiscalía sostuvieron en su informe que uno de sus elementos disparó al observar que el joven llevaba una pistola, incluso reportaron que se localizó un arma de utilería, pero la versión que generó dudas sobre la actuación de los agentes y la justificación del disparo.
Pantoja no participó en el operativo, pero acudió esa noche a la escena en donde ninguno de los elementos de la Fiscalía fue detenido por el homicidio del joven.
A partir de ese hecho, Pantoja recibió amenazas de muerte. También fue amenazado Israel Ortiz Castillo, subcomandante operativo de la Agencia Estatal de Investigación en Ensenada, quien fue asesinado cuatro días después.
A los días, la fiscal general encabezó las honras fúnebres del subcomandante y lanzó un mensaje público contra los responsables: “Que sepan los delincuentes allá afuera que el que se meta con uno de nosotros, se mete con todos”, dijo Andrade Ramírez.

Sin embargo, hasta la fecha no hay ningún detenido por ese crimen.
La fiscal María Elena Andrade, en la conferencia de prensa por motivo del homicidio de Pantoja abrió la posibilidad de que policías estuvieran relacionados con el asesinato.
“Si vemos la participación de algún policía municipal o estatal, vamos a llegar hasta las últimas consecuencias”, manifestó.
Y cerró con una frase, sin mencionar el retiro de escoltas y las versiones de complicidad de su propio personal: “no se vale, que cuando unos están trabajando, otros estén participando, auxiliando a la delincuencia organizada”.










































