Tijuana.- En una capilla funeraria, decorada con coronas de flores, peluches de animales y dulces, amigos y familiares despidieron a María Belén, la niña de ocho años que murió atropellada, al bajarse de una unidad de transporte público, conocida como calafia, en Tijuana.
Los servicios para su velación, comenzaron la noche de ayer domingo 5 y concluyeron al mediodía de hoy lunes 6 de julio.

La ceremonia reunió a decenas de personas que se unieron al dolor de Gladys Jazmín, quien tras haber perdido a su hija en un accidente, recibió el apoyo de la comunidad para cubrir los gastos funerarios de María Belén.

Para la vigilia, compañeros de Gladys, quienes conocieron y convivieron con la pequeña, solicitaron a los asistentes acudir vistiendo playeras blancas para honrar su memoria, así como llevar muñecos de peluche, los cuales fueron colocando tanto debajo como encima del féretro de color blanco con detalles en color plateado.

Uno de los conocidos de María Belén relató a PUNTO NORTE que la pequeña era dulce, servicial y le gustaba la música cristiana, por lo que siempre buscaba acudir a la iglesia para cantar las canciones junto con el coro.

Dentro de la capilla de la Funeraria El Paraíso, había varias coronas de flores rojas, moradas y rosas con frases como “Vuela Alto” y “Con cariño familia Vidaña”.
Una de ellas, enviada por la gobernadora del Estado, Marina del Pilar Ávila Olmeda, fue colocada a un costado del féretro de la pequeña.

Y a su lado, se encontraba una más, enviada por la presidenta del Sistema DIF en Baja California, Mavis Olmeda García.
En honor a la pequeña, familiares montaron un altar con algunos de los objetos que más le gustaban a María Belén, como cajas de plastilina, peluches, galletas sabor vainilla y una foto de ella con alas de ángeles, que se encontraba dentro de un marco color rosa.

“Gladys salió con su niña creyendo que iba a regresar a su casa con ella, creyendo que iban a regresar juntas a su casa, pero resulta que ya no regresó y se tuvo que presentar delante de Dios. El problema no era ella, porque era una niña, el problema somos nosotros”, dijo una mujer frente a los asistentes.
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La tarde del miércoles 1 de julio, María Belén de 8 años de edad, fue atropellada por una mujer que conducía una camioneta Jeep Wrangler.

La pequeña descendió de una calafia sobre el bulevar Cucapah,en la colonia Buenos Aires Sur, y al cruzar la calle, fue arrollada.
Su mamá salió corriendo detrás de ella, pero cuando la tomó en sus brazos, ya se encontraba gravemente herida y perdió la vida en el lugar.

PUNTO NORTE fue el único medio de comunicación presente en la audiencia inicial celebrada el viernes 3 de julio, donde el juez de control resolvió no vincular a proceso y dejar en libertad a la conductora que la atropelló, tras determinar que no pudo prevenir el accidente.
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Durante los servicios de velación, una de las amigas de la mamá de la pequeña, hizo un llamado a las personas presentes para no dejar a la familia sola, en estos momentos en los que “una madre está sufriendo”.

“Esto es bien duro como madre, podemos entender que es bien duro. La hemos fortalecido porque sabemos que era su única hija, su compañera. Tristemente los comentarios que ha hecho la gente, han sido tremendos, no sienten dolor porque no han estado aquí”, indicó.
En el recinto también fueron entonadas diversas canciones cristianas, las cuales eran del gusto de la pequeña.

Tras concluir con la vigilia, amigos y familiares se trasladaron al Panteón Municipal número 11, ubicado sobre la Vía Rápida, a la altura de la Tercera Etapa del Río Tijuana, para sepultar a María Belén y despedirla.











































