Tijuana.- Organizaciones ambientalistas de México y Estados Unidos solicitaron que la crisis por la contaminación de las playas entre Tijuana y San Diego sea integrada a la próxima revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC).
Los ambientalistas binacionales consideran que el T-MEC representa una oportunidad para comprometer a los gobiernos de ambos países a realizar acciones verificables para reducir la contaminación transfronteriza.

En una rueda de prensa convocada este miércoles 9 de julio en El Faro de Playas de Tijuana, organizaciones ambientalistas binacionales Costa Salvaje, Pronatura Noroeste y Sierra Club San Diego Chapter argumentaron que el problema ya no solo afecta la salud pública y el medio ambiente, sino también la economía de ambos lados de la frontera.
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Ante esta problemática que se ha prolongado durante años, y que ha impedido a la población disfrutar de las playas por el riesgo de enfermedades gastrointestinales y de la piel, organizaciones de ambos lados de la frontera enviaron una carta a Jamieson Greer, representante comercial de Estados Unidos, cuya oficina encabezará la revisión del T-MEC a partir del 20 de julio.
Por ello, en el escrito los ambientalistas solicitaron que la solución a la contaminación transfronteriza sea incorporada como uno de los temas de la revisión del tratado comercial.
Dedina señaló que la petición formal también fue respaldada por los senadores de California y congresistas de San Diego.
Y es que, explicó Serge Dedina, director ejecutivo de Costa Salvaje y exalcalde de Imperial Beach, la alta contaminación por enterococos proveniente de las heces humanas, ha disminuido la visita en las playas de la frontera, provocando bajas en los comerciantes y, sobre todo, poniendo en riesgo la salud y vida marina.
Precisó que del lado estadounidense, se tuvo que cerrar la playa de Imperial Beach hace más de tres años, y desde entonces permanece bajo cierres recurrentes debido a los altos niveles de contaminación.
Ello a pesar de que el gobierno de México inauguró hace un año la ampliación de la Planta Tratadora de San Antonio de los Buenos, aunque sólo trata el 30 por ciento de las aguas negras de Tijuana, y el resto se vierte al mar, manteniendo la alta contaminación en el mar de ambos lados de la frontera.
Por su parte, Rosario Norzagaray, gerente de Residuos Marinos de Costa Salvaje, señaló que la contaminación deteriora los servicios ambientales que ofrece la costa y desalienta a las personas de visitar las playas.
“Todo lo que llevan, que es agua residual y basura, pega y lastima lo delicado de los servicios ambientales que proporciona este ecosistema rico en biodiversidad, un espacio para el disfrute de la población, pero con estos olores, pues la gente los evita”, explicó.
Añadió que al reducir la afluencia de visitantes, impacta de manera negativa la actividad económica de los comercios establecidos en las zonas costeras.
Entre las propuestas planteadas por los ambientalistas se encuentra desarrollar infraestructura para controlar los escurrimientos contaminantes del río Tijuana y reforzar las campañas de concientización para evitar descargas clandestinas de aguas residuales y el manejo inadecuado de residuos.
Con ello, los ambientalistas también exigen a la Comisión Nacional del Agua (CONAGUA) y la Comisión Estatal de Servicios Públicos de Tijuana (CESPT) garanticen el tratamiento de las aguas residuales y monitoreen que las plantas de tratamiento operen eficazmente.
“Es importante que los gobiernos tomen en serio el tema ambiental, no solamente firmar papeles y convenios, que realmente inviertan en obras que frenen el desecho tóxico, la basura y los derrames de aguas negras”, aseveró Serge Dedina.












































