Tijuana.- Durante casi un año, Fernando Pulido, alias “El Gordo”, fue uno de los objetivos buscados por la Policía Municipal de Tijuana, acusado de haber ordenado el homicidio del agente Jorge Robledo Hernández en represalia por un operativo frente a su casa.
“El Gordo”, identificado por las mesas de seguridad como un operador de mando medio de un grupo criminal, fue detenido la noche del domingo 30 de agosto en la colonia Las Torres Parte Alta, después de permanecer prófugo desde octubre de 2025.


La investigación de la Fiscalía General del Estado (FGE) no solamente lo señala a él como autor intelectual del asesinato del policía, sino también a su hermano Uriel Pulido, “El Wicho”, quien habría ordenado el crimen desde la Penitenciaría de La Mesa, utilizando teléfonos celulares.
“El Wicho” se encontraba preso desde febrero de 2024, cuando fue detenido por policías municipales junto a otros seis sicarios que participaron en la balacera dentro del exclusivo fraccionamiento Rincón Toscano, donde un comando armado irrumpió en la zona blindada e intentó asesinar a un ex integrante del Cártel de Sinaloa, realizando más de 300 disparos.

De acuerdo con la investigación de los agentes municipales y de los elementos de la Fiscalía, desde prisión, “El Wicho” y su grupo habrían continuado coordinando actividades delictivas.

Su nombre ya había sido mencionado en otra carpeta de alto impacto, en el homicidio de Mario Martínez Martínez, ex director de la Policía Municipal de Tijuana y quien fuera director de Seguridad Pública de San Quintín al momento de su homicidio.
Pero en el caso del policía Jorge Robledo, según la acusación formal, los hermanos habrían ordenado vigilar al agente durante varios días porque lo responsabilizaban de que un grupo especial de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana Municipal “reventara” una casa utilizada como “oficina” del Cártel de Sinaloa, ubicada frente al domicilio del policía.
Cómplices detenidos
En el asesinato del policía municipal cometido la tarde del 1 de octubre de 2025, la Fiscalía identifica a los dos hermanos como autores intelectuales del crimen, a otros dos sujetos encargados de disparar contra el policía, un tercer hombre que vigiló la entrada de la privada en una moto y el chofer de un taxi utilizado para trasladar a los sicarios y ayudarlos a escapar después del ataque.
Prácticamente todos se encuentran detenidos, a excepción del taxista.
El primero de los tiradores, identificado como Jorge Julián, fue capturado por policías municipales unas horas después del homicidio. La información que proporcionó permitió reconstruir la estructura de la célula criminal, identificar a sus cómplices, sus ubicaciones y conocer que la orden le había sido transmitida desde “La Peni”, según la investigación de la Fiscalía.

En las horas siguientes a la detención de Julián, dos de sus cómplices fueron detenidos en Playas de Rosarito y casi once meses después, la Policía Municipal localizó a Fernando cuando conducía un automóvil Honda Insight gris por el cruce de las calles Querétaro y Buenos Aires, el pasado domingo.
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“El Gordo”, de 32 años y originario de Los Mochis, Sinaloa, circulaba a exceso de velocidad y no llevaba licencia ni documentos del carro, por lo que los agentes verificaron su identidad y confirmaron que tenía una orden de aprehensión.
Tras ser entregado a la Unidad de Aprehensiones de la FGE, Fernando fue llevado ante el juez de control, ante quien la Fiscalía le formuló imputación en audiencia.
Lo esperaron afuera de su casa
Jorge Robledo Hernández había ingresado a la corporación municipal en abril de 2022. Fue asesinado portando el uniforme de policía cuando regresaba a su casa en el fraccionamiento Paseos del Vergel, luego de terminar su turno.
El agente, de 38 años, llegó a bordo de un Hyundai Grand i10 gris y se estacionó frente a su domicilio en la privada Álamos. Y justo cuando se bajaba del carro, dos hombres vestidos de negro se acercaron y abrieron fuego con un arma larga y otra corta.
Robledo quedó sin vida recargado entre el suelo y el asiento del conductor, con la puerta abierta. Presentaba múltiples heridas de bala en la cabeza, cuello, tórax, abdomen, brazos y espalda. Su cuerpo presentaba más de 40 heridas, entre impactos de bala de entrada y salida.

Los vecinos reportaron que dos hombres encapuchados huyeron corriendo hacia el final de la privada, en donde brincaron la barda y luego abordaron un taxi que los esperaba en el otro lado. Frente al domicilio quedaron esparcidos al menos 27 casquillos.
La mayoría correspondían a municiones calibre 7.62 mm, utilizadas en armas largas AR-15, y otros calibre 9 milímetros.
En 2025, el grupo de Homicidios Dolosos de la Fiscalía también logró establecer que quien vigiló la zona para cometer el homicidio fue un hombre identificado como Gonzalo Adolfo, quien esperó afuera de la privada en una moto de repartidor de comida para advertir a sus cómplices si se acercaba alguna patrulla.

Jorge Julián y Antonio Waldo “El Oso” fueron acusados de ser los dos tiradores, pero no se descarta que algún miembro corrupto de la Policía haya brindado información sobre el horario del agente, pues los sicarios fueron enviados a su domicilio justamente antes de que terminara su turno.

El tirador cayó esa misma noche
Horas después del asesinato, elementos de la Policía Municipal ubicaron a Jorge Julián en la colonia Rinconada, cerca de las 11:00 de la noche. El joven, entonces de 22 años y originario de Sinaloa, fue turnado por la posesión de 30 dosis de cristal y a los días reaprehendido con orden judicial.
Jorge Julián contó que había llegado a Tijuana cuatro meses antes, tiempo en el que se integró a la célula criminal. Aseguró que quien lo introdujo al grupo fue su primo “El Wicho”, a pesar de que éste se encontraba recluido en prisión.

Fueron los mismos detenidos quienes explicaron que el móvil del crimen se originó en la misma privada donde vivía Jorge Robledo, pues Fernando, el hermano de “El Wicho” utilizaba una casa cercana al domicilio del agente como “oficina” para las actividades del grupo criminal.
Días antes, un grupo especial de la Policía Municipal ingresó al inmueble durante un operativo en busca de droga y delincuentes considerados objetivos.

En el lenguaje de los integrantes de la célula, el agente Robledo había enviado a “reventar” la casa, porque vivía enfrente y había tenido algunos roces con quienes utilizaban el inmueble.
“El Wicho” operando desde la cárcel
Uriel “El Wicho” se encontraba preso desde hacía un año y siete meses cuando ocurrió el homicidio del agente Jorge Robledo. Pero de acuerdo con informes a los que tuvo acceso PUNTO NORTE, durante ese tiempo continuó comunicándose mediante teléfonos celulares y coordinando actividades.
No era la primera vez que el nombre de “El Wicho” aparecía en una investigación por el homicidio de un mando o integrante de una corporación policiaca. Pues de acuerdo con otra investigación fue también quien orquestó el asesinato de Mario Martínez Martínez, ex director de la Policía Municipal de Tijuana y entonces director de Seguridad Pública de San Quintín.

Martínez fue asesinado la noche del 13 de octubre de 2023, cuando se encontraba afuera de la casa de uno de sus hijos en la colonia Infonavit Presidentes, en Tijuana.
Los integrantes de la célula criminal colocaron un dispositivo GPS en su carro desde San Quintín y siguieron su recorrido hasta Tijuana para conocer el lugar donde podían atacarlo.

Los detenidos por el homicidio de Mario Martínez fueron Roberto “El Dozal” o “El Rober”; su hijo Erick Said “El Pecas”; y Sergio Francisco “El Checo”. Además, se señaló la participación de “El Wicho”, aunque no apareció en las primeras audiencias.
Más de 300 disparos en la Mansión Toscano
La madrugada del 26 de febrero de 2024, un comando armado ingresó al fraccionamiento privado Rincón Toscano a bordo de varios carros, entre ellos un camión de mudanzas.
Los sicarios sometieron, golpearon y ataron a uno de los guardias de seguridad para llegar hasta una residencia atribuida a “El Rayo”, un supuesto narcotraficante ligado al cártel.
Según información dada a conocer por las autoridades en ese año, el objetivo del grupo era asesinar a Jaime Daniel Gutiérrez García, “El Toro”, en venganza por el homicidio del hijo de otro miembro del cártel.

Los atacantes dispararon con armas largas y cortas contra la casa, pero los ocupantes de la casa respondieron el fuego desde el interior. El hombre sobrevivió, pero siete meses después, el 27 de septiembre de 2024, fue asesinado a balazos en la Ciudad de México, al lado de la carretera.
Durante el enfrentamiento en Rincón Toscano, una bala atravesó la ventana de una de las habitaciones de la casa de un integrante del Consulado General de Estados Unidos, quien vivía con su familia en el mismo residencial.
El narcotraficante que ocupaba la mansión logró escapar con su familia mientras continuaba la balacera, dejando carros de lujo, aparatos electrónicos, armas y cientos de cartuchos.
“El Toro” sobrevivió al ataque, pero siete meses después, el 27 de septiembre de 2024, fue asesinado a balazos a un costado de una carretera en Ojo de Agua, Estado de México.
Los sicarios huyeron derribando la reja del fraccionamiento. Algunos abordaron unas camionetas y otros escaparon en un camión de mudanzas.
La persecución terminó cuando el conductor del camión perdió el control y se impactó contra un árbol en el bulevar Cuauhtémoc Sur, a la altura de la colonia Gabilondo.
“El Wicho” y otros cinco hombres fueron detenidos y un adolescente de 15 años que había resultado herido durante el enfrentamiento también quedó bajo custodia.

Los policías decomisaron cuatro fusiles calibre .223, cuatro pistolas, más de 150 cartuchos, cargadores y tres chalecos balísticos.
En el cateo posterior a la mansión, la Fiscalía General de la República (FGR) encontró otras siete armas, 6 mil 775 cartuchos, 41 cargadores, 25 teléfonos celulares, dos computadoras portátiles, droga y nueve carros.
A pesar de las circunstancias en que fueron capturados, la FGR únicamente acusó a los adultos por acopio de armas, posesión de cartuchos de uso exclusivo de las Fuerzas Armadas y pandillerismo.
La institución federal no presentó cargos contra ellos por el ataque a la residencia.
El viernes 4 de septiembre se llevará la audiencia de vinculación a proceso por el delito de homicidio calificado en contra de Fernando, el hermano de “El Wicho”, en donde el juez decidirá si lo vincula a proceso o lo deja en libertad por el homicidio del agente municipal.












































