Richard, el interno de la Patrulla Espiritual, murió asfixiado contra un colchón cuando lo intentaban someter: así fue la audiencia contra dos detenidos

Tijuana.- Richard Damián Pimentel, de 28 años, tenía tan sólo tres días internado en la clínica de rehabilitación Jireh, cuando falleció al ser atado, golpeado y sometido hasta el punto de la asfixia contra un colchón por tres internos.

Dos de ellos son Mario Antonio y Anthony, quienes de acuerdo a las investigaciones de la Fiscalía General del Estado (FGE), intentaron controlar de manera violenta a Richard, quien presentaba un comportamiento agresivo por el síndrome de abstinencia alcohólica.

PUNTO NORTE estuvo presente en la audiencia de vinculación a proceso que se llevó a cabo la noche de ayer, jueves 3 de septiembre, cuando la jueza Edith Castro Ramírez vinculó a proceso a ambos sujetos por su participación en el homicidio del interno.

Durante la audiencia, los hombres fueron representados por defensores privados, quienes intentaron convencer a la juzgadora que dentro de la carpeta de investigación existían inconsistencias en los datos de prueba.

Entre ellos, fechas y horas de la muerte de Richard, así como “incongruencias” de las declaraciones de testigos y una investigación “tendenciosa y falta de objetividad” de parte de la Fiscalía General del Estado (FGE), a la cual señalaron de “fabricar culpables”.

De acuerdo con la jueza, quien recapituló lo aportado por la FGE en una audiencia anterior, de formulación de imputación, los agresores golpearon en repetidas ocasiones a Richard, sin que él representara una amenaza “para que le propinaran golpes en el rostro, cara y cuerpo”.

“Anthony y Mario ingresaron a la víctima al dormitorio y lo golpearon a puño cerrado en la cabeza, mientras la víctima forcejeaba. Anthony lo golpeó con puño cerrado en la quijada y Mario presionó su cabeza contra el colchón”, manifestó la jueza al momento de dar su resolución.

Además, relató que es de “conocimiento popular” que en los centros de rehabilitación se utiliza la violencia cuando los internos pasan por un proceso de abstinencia o rompen las reglas, las cuales son “medidas abusivas, no oficiales”.

“Una cosa es el sometimiento, el justificar los amarres para que ellos no se dañen o dañen a otros y otra cosa es dentro del centro qué se haga y otra cosa es que sea correcto”, sostuvo.

Los imputados fueron sentados detrás de sus abogados defensores. Vestían el típico traje naranja penitenciario, llevaban sandalias y estaban esposados, mirando atentos a la resolución de la jueza, negando los hechos con la cabeza.

 

En varias ocasiones, Mario Antonio suspiraba y fruncía el seño, mientras que Anthony se agachaba, tocaba su cara con las manos y descansaba su cabeza en la pared de la sala de audiencia.

“Auxilio, me quieren matar”

Entre los datos de prueba que aportó la Fiscalía General del Estado (FGE), obra constancia de que los agresores no actuaron solos y que fue bajo la instrucción del encargado del centro, Pedro Luis López “El Cosalá”, que sometieron, entre los tres, a la víctima.

La noche del martes 18 de agosto, familiares de Richard acudieron a las instalaciones de la clínica de rehabilitación Jireh, ubicadas sobre la calle Melchor Ocampo, en la colonia Poblado Ejido Matamoros, en la Zona Este de Tijuana.

Según el testimonio de la madre de la víctima, habían llegado hasta ese lugar para internar a su hijo, quien presentaba un problema de alcoholismo severo y buscaban que se rehabilitara.

A través de publicaciones en Facebook, tras la muerte de su hijo, la madre de la víctima relató que habían entregado mil 200 dólares como pago inicial para el internamiento de Richard, además de una cuota mensual de 840 dólares.

 

De acuerdo con los datos de prueba aportados por la Fiscalía, el viernes 21 de agosto, los internos del lugar llamaron al número de emergencias 9-11 para informar que una persona había perdido la vida alrededor de las 3:00 de la tarde.

Por lo que tras recibir el reporte, a partir de la llamada hecha a las 4:30 de la tarde, agentes de la Policía Municipal se trasladaron al interior de la clínica de rehabilitación Jireh, donde opera la agrupación de la Patrulla Espiritual, liderada por Jesús Ignacio Osuna alías “El Chiquilín”, un popular creador de contenido que documenta los procesos de rehabilitación de algunos de los internos por medio de videos virales.

Al llegar, los policías observaron que dentro de una de los dormitorios que tiene la clínica, sobre un colchón se encontraba un hombre sin signos vitales, por lo que solicitaron el apoyo de paramédicos de la Cruz Roja.

Los socorristas le brindaron primeros auxilios a Richard, pero al ver que ya no contaba con signos vitales, lo declararon sin vida.

De tal manera que los policías municipales delimitaron la zona y dieron aviso a la FGE para que ésta iniciara con las investigaciones por la muerte del interno.

Entre los testimonios que presentó el agente del Ministerio Público se encuentran los de dos personas, quienes estaban internadas desde hace meses y que fueron testigos de cómo ocurrieron los hechos.

Según relataron, Richard se encontraba “ansioso” y “alterado”, por lo que sus compañeros y el personal de la clínica, entre ellos el encargado, quien tiene como apodo “El Cosalá”, le repetían que necesitaba calmarse.

Los testigos explicaron que mientras “El Cosalá”, Anthony y Mario Antonio les pedían a los internos del dormitorio que se salieran del cuarto, donde Richard estaba, él gritaba “auxilio, me quieren matar”.

Momentos después, el “escándalo” se detiene y es cuando los testigos se percataron que Richard había perdido la vida.

Uno de los testigos relató que vio cómo los agresores amarraron a la víctima, lo golpearon en repetidas ocasiones en la cara, en la cabeza y en otras partes de su cuerpo, luego, Anthony, con el puño cerrado lo golpeó en la cara.

Después, Mario Alberto tomó la cabeza de Richard Damián y la llevó contra el colchón de una de las literas del dormitorio, hasta que perdió la consciencia.

“Sacaron a todos de la habitación, como una mecánica escandalosa, él dice ‘auxilio, me quieren matar’ y lo meten al dormitorio y cesa el escándalo… No advierto que ellos pudieran correr algún riesgo para que le propinaran golpes en el rostro, cara y cuerpo”, retomó la jueza.

Parte de la argumentación que ofreció el abogado de Anthony, David Arturo Maldonado, para impedir que fuera vinculado a proceso, fue señalar a la Fiscalía de llevar a cabo una investigación “tendenciosa” con el propósito de “fabricar culpables”.

“El caso ha sido mediático, generó descontento social y, a como pudieron, se armaron un caso sin tener datos de prueba que pudieran vincularlo”, relató.

El abogado explicó que cuando agentes de la FGE acudieron a la escena el día de los hechos, no realizaron una inspección de cuerpo completo en la víctima.

También que los padres de Richard Damián habían conocido la causa de muerte horas antes de que el médico legista concluyera la necropsia y que el horario en que ocurrió su muerte no estaba clara.

Según señalaron, en la sábana del C5, donde quedó registro de la llamada telefónica que el personal del centro de rehabilitación realizó al número de emergencias 9-11, se indicó que el hombre estaba muerto desde las 3:00 de la tarde.

No obstante, el abogado expuso que en el informe policial se informó que fue a las 4:30 y que los testimonios de los testigos se contradecían, pues unos informaron que la muerte se registró después de esa hora.

Entre las declaraciones que testigos brindaron ante la FGE, se encuentra la del representante legal de la clínica de rehabilitación Jireh, Alexis Molina Lugo alías ‘El Padrino Alexis’, también creador de contenido que se popularizó en las cuentas de la Patrulla Espiritual.

El “Padrino Alexis” declaró cómo se enteró de la muerte de Richard. Foto: Enrique Cortez

“El Padrino Alexis” detalló que alrededor de las 5:00 de la tarde, el director del centro de rehabilitación ubicado en el Poblado Ejido Matamoros, Jesús Arce, le informó que Richard había perdido la vida.

Mientras que la madre de la víctima relató que alrededor de las 4:22 de la tarde le marcaron a su celular y le dijeron que su hijo no respiraba. Tres minutos después le volvieron a marcar para preguntarle si pedían una ambulancia, para Richard fuera trasladado a un hospital.

La madre de Richard indicó que alrededor de las 4:44 de la tarde, ella volvió a marcar y le comentaron que su hijo ya había muerto.

“Mataron a su hijo ellos mismos”, se lee en el testimonio de la mujer integrado a la carpeta de investigación de la FGE.

Por parte de la defensa de Mario Antonio, el abogado Carlos Moreno de la O, llamó al estrado al médico legista que realizó la necropsia y quien determinó que la causa de muerte fue asfixia mecánica por sofocación.

Entre las preguntas que el abogado defensor le hizo al médico legista sobre la fecha en que Richard falleció, contestó que se había establecido el 22 de agosto, es decir un día después de que ocurrieron los hechos.

Luego cuestionó las lesiones de la víctima, donde el médico aseveró que le habían sido encontrados 38 moretones en el cuerpo, sin que se haya determinado una temporalidad exacta de cuándo pudieron haber ocurrido, pues cada cuerpo “sanaba” diferente.

La defensa también intentó establecer que Richard no había sido amenazado con “matarlo”, pues la intención de los tres internos que participaron en su sometimiento no era privarlo de la vida y no existían datos de prueba que lo negaran.

“Es un actuar culposo, lo querían calmar (a Richard). No se habló de privarlo de la vida ¿Se tenía la intención de privarlo de la vida? no se acredita” manifestó.

Además, el abogado solicitó que la jueza anulara el acta de investigación realizada por un agente de la FGE, días después en que ocurrieron los hechos.

Según explicó el defensor, el agente sólo colocó fotografías de la clínica, así como del dormitorio donde supuestamente habían privado de la vida a Richard, pero en ninguna parte del informe describió quién le dio permiso de entrar a la clínica de rehabilitación, si habló con testigos en el lugar, pues sólo eran fotografías en secuencia.

En su informe, el agente de la FGE relató que en la habitación había un colchón con una mancha con sangre, pero en el informe no se agregó descripción a la fotografía.

Otro de los motivos de contra argumentación, fue que los dos testigos que declararon, quienes son internos de la clínica, no presentaron credenciales para ser reconocidos y que al momento de solicitar un auxilio judicial, el notificador del Poder Judicial acudió a la clínica, donde le dijeron que no conocían a una de estas personas.

“No sabemos si el testigo compareció en sede ministerial de forma voluntaria, el notificador hace registro que no lo conocen ¿a quién damos credibilidad si no hay ningún dato?”, refirió el abogado.

Antes de que la jueza diera su resolución, el agente del Ministerio Público abordó brevemente algunos puntos que los defensores expusieron, entre ellos que los internos no contaban con fotos ni identificaciones, porque eran internos de la clínica.

Y que si se ponía en duda de si el colchón con sangre era donde Richard había sido privado de la vida, se contaba con una inspección del lugar con fecha del 21 de agosto, el día de los hechos, cuando agentes periciales embalaron el mismo para realizar pruebas biológicas.

Esto último fue motivo de contraargumentación de la defensa de Mario Antonio, quien dijo que “el 21 de agosto dice que fue embalado y el 24 de agosto un agente inspeccionó el dormitorio donde estaba ese colchón ¿Cómo es posible si está embalado?”.

Por lo que luego de tres horas de alegatos, la jueza determinó que existían datos suficientes para acreditar que Mario Alberto y Anthony habían actuado de manera dolosa en el homicidio de Richard.

Y que sobre los desfases de los horarios que los defensores habían resaltó, existía una temporalidad ajustada, además, que los internos que testificaron conocían que en su mayoría son personas en situación de calle, por lo que era evidente que no tuvieran identificación alguna.

Además, detalló que no hubo contra argumentación del por qué los sujetos golpearon, amarraron y sometieron a Richard de manera violenta hasta provocar su muerte, por lo que los vinculó como probables responsables y deberán permanecer en prisión durante este proceso penal.

La detención

Tras darse a conocer la muerte del hombre de 28 años de edad, agentes de la Fiscalía cumplimentaron una orden de aprehensión en contra de Mario Antonio y Anthony, quienes se encontraban internados en la clínica Jireh, el sábado 29 de agosto.

Según Anthony, quien pasó al estrado a contestar preguntas de su defensor, él se encontraba en su dormitorio cuando personas de la clínica de rehabilitación le hablaron para que saliera, después lo detuvieron.

La fiscal general del Estado, María Elena Andrade Ramírez, detalló ayer, horas antes de la audiencia, durante una conferencia de prensa, que hay más órdenes de aprehensión a cumplimentar.

La fiscal general María Elena Andrade al hablar sobre el caso. Foto: Fernanda Trujillo

Además, que será la Comisión Estatal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (COEPRIS) la que lleve a cabo las investigaciones pertinentes sobre el funcionamiento y regulación de las clínicas de rehabilitación Jireh.

“El Chikilín” hace un video para hablar del caso

El lunes 31 de agosto, Ignacio Osuna Torres alías ‘El Chikilín’ realizó una transmisión en vivo desde la cuenta de Facebook de la Patrulla Espiritual para hablar sobre la muerte de Richard.

Según informó, el director de la clínica, Jesús Arce, les informó a él y a Alexis Moreno Lugo ‘El Padrino’ que la víctima ya no contaba con signos vitales, por lo que ambos se trasladaron a la clínica.

“Pasó lo que pasó y yo y los padrinos, mi compadre Alexis y la madrina Sandra, de inmediato nos fuimos a la clínica y lo primero que le dijimos (a Jesús) es que hablara al 9-11, se habló, intervinieron las personas que tenían que intervenir y se llevaron el cuerpo”, narró.

Tras la detención de los dos internos, “El Chikilín” realizó una transmisión en vivo

Luego explicó que tras los hechos, varios internos querían “aprovechar” la situación para escaparse de la clínica, pero que optaron por darles la opción para que ellos “se fugaran” a aquellas personas que se querían ir.

De esta manera, entre las personas que salieron de la clínica se presume salió “El Cosalá”, quien es interno y era considerado como el segundo al mando de la clínica.

“Cuando estaban checando el tema de la FGE y estaban viendo las cámaras, se fugó, se fugó la persona que estaba encargado de la casa, yo, como Chikilín, dije ‘algo no está bien’, yo sabía que algo no estaba bien ¿por qué se fugó?”, sostuvo.

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