Tijuana.- El 10 de septiembre de 2025, Karina Hernández fue asesinada por su esposo, Juan Baudilio, quien la atacó con un desarmador frente a sus hijos de siete y ocho años.
A un año de su muerte, su familia continúa la justicia, pues el feminicida, quien se encuentra detenido y vinculado a proceso, no ha admitido haber cometido el crimen y no ha dado inicio el juicio oral en su contra.

“No hay justicia para mi hermana, ni para sus hijos. Exactamente hace un año que esa persona está en detención, sin sentencia, aún habiendo pruebas y declaraciones de él y de los menores de cómo asesinó a mi hermana”, relató a PUNTO NORTE, Lupita, hermana de Karina.
De acuerdo con la familia de Karina, Juan ha sido presentado ante el juez en diferentes etapas de su proceso penal y en cada ocasión ha manifestado que “él no debería estar ahí”.

Además, la Fiscalía General del Estado (FGE) no ha proporcionado a la familia mayor información sobre la reparación del daño a los hijos de Karina, pues no sólo presenciaron el feminicidio de su madre, sino que también fueron víctimas de abuso por su padre.
“No hay reparación de daños a los menores y mucho menos justicia. Lo único que pido es que sea sentencia, ya pasó un año y no puede ser que habiendo tantas pruebas, esta persona siga ahí, sin ser enjuiciada”, manifestó la hermana de la víctima.
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Karina Hernández, a quien sus familiares y amigos le decían “Caro”, tenía 33 años de edad, era tesorera en la escuela primaria Pai Pai, ubicada en la colonia Paseos del Vergel, donde asistían sus hijos y limpiaba casas para apoyar en la economía de su hogar.

PUNTO NORTE estuvo presente en la audiencia inicial del 13 de septiembre de 2025, cuando Juan Baudilio fue vinculado a proceso por el feminicidio de Karina.
Según la investigación presentada ante la jueza y basada en entrevistas, Karina y Juan mantuvieron una relación sentimental durante 10 años, pero en los últimos dos años, ésta se había vuelto “tormentosa” y llena de “abusos”.
En los últimos dos años de esa relación, Karina fue víctima de violencia física, sexual y psicológica por parte de su entonces pareja.
En una ocasión, la madre de familia llegó a presentar una denuncia ante la Fiscalía General del Estado (FGE), la cual fue desestimada meses después.
Karina había platicado con familiares y amigas cercanas la relación de violencia a la que era sometida.
Por ejemplo, constantemente Juan la denostaba, se burlaba de ella y la abusaba sexualmente.
Durante la audiencia, el agente del Ministerio Público presentó tres testimonios. En uno de ellos, un familiar de Karina relató cómo ella le contó que Juan la obligaba a tener relaciones sexuales, la golpeaba y amenazaba que si no lo hacía, se masturbaría frente a ella.
El día que fue asesinada, Karina fue a recoger a sus dos pequeños de la escuela y se encontró con su mejor amiga, a quien le dijo que ese mismo día, se iba a salir de la casa con sus hijos, pues Juan y ella habían llegado a buenos términos.

La Fiscalía también presentó el testimonio de uno de los hijos de la pareja, quien estuvo en el lugar de los hechos y escuchó a su mamá gritar pidiendo ayuda.
Según relató, el niño subió las escaleras de la casa y al acercarse al baño, encontró a su papá encima de su madre, golpeándola con los puños y con un desarmador en el pecho.
A pesar de que el pequeño intentó detener a su papá, éste lo arrojó. Fue entonces que él, junto a su hermanito de siete años, llamó al número de emergencias 9-11, pero no obtuvieron respuesta.
Por lo que decidieron enviar un mensaje de voz, por medio de WhatsApp, a la mejor amiga de su madre, quien vivía a cinco cuadras de su casa.
Cuando la mujer llegó a casa de Karina, vio a los niños y les dijo que se subieran a su carro para protegerlos.
Luego, ella entró a la casa y la encontró desangrada en la regadera del baño, por lo que llamó de inmediato al 9-11.
Sin embargo, los paramédicos que arribaron a la vivienda, declararon a Karina sin vida.
Tras cometer el feminicidio, Juan intentó escapar en un automóvil, dejando a sus hijos con el cuerpo de su madre dentro de la vivienda, pero fue detenido por agentes de la Policía Municipal.
El hombre habría intentado pedir ayuda con un amigo, a quien le habría confesado sobre el homicidio y fue él quien lo llevó a la delegación municipal La Presa, para que se entregara.
A un año de la muerte de Karina, su familia sigue exigiendo justicia para ella y sus hijos, quienes quedaron afectados tras su partida.
“Ellos están tristes, están yendo al psicólogo, siempre van a necesitar a su mami, no hay día que no le lloren o entren en crisis. Son buenos niños y no es justo que estén pasando por todo esto y él siga sin ser juzgado”, recordó la tía de los pequeños.











































