A días de que naciera su hija, esta pareja participaba en secuestros y homicidios

Hace poco más de una semana, Leslie Briana Matla comenzó a hacer sus maletas en una pequeña casa de Tijuana. Había ropa y zapatos de bebé, pañales, juguetes y mamelucos rosas, así como algunas de sus pertenencias. Estaba a punto de dar a luz.

La joven cruzaría junto a su hijo pequeño hacia California donde estaba programado el parto, mientras que su novio, Juan Carlos Montoya Sánchez, los esperaría en Tijuana, del otro lado de la frontera.

El nacimiento, en medio de la pandemia por COVID-19, se presentó sin complicaciones y madre e hija fueron dadas de alta de un hospital en San Diego.

Juan Carlos Montoya Sánchez y Leslie Briana Matla

A los días del parto, el jueves 14 de mayo, en un operativo especial del Buró Federal de Investigaciones (FBI), la joven de 20 años fue arrestada en San Diego y trasladada a Los Ángeles, donde una juez había girado una orden de aprehensión en su contra por formar parte de una banda dedicada al secuestro en Tijuana y responsable de por lo menos 20 homicidios.

Los crímenes de este peligroso grupo delictivo encabezado por Germán Yera, quien además sería padrino de bautizo de la hija de Leslie Briana Matla y Juan Carlos Montoya, fueron publicados en un reportaje especial de PUNTO NORTE hace un mes, cuando la Unidad Antisecuestros de la Fiscalía General del Estado (FGE) rescató a una de sus víctimas y detuvo a nueve de los secuestradores.

Secuestradores operaban en moteles de Tijuana y asesinaban después de cobrar rescate

 

PUNTO NORTE tuvo acceso al expediente radicado en la Corte del Distrito Central de California, el cual relata cómo, estando embarazada, Leslie Briana cruzó la frontera desde Tijuana hacia las ciudades californianas de San Ysidro, Newark y Lynwood, para recoger miles de dólares en tres rescates que familiares pagarían.

Solo una víctima de secuestro pudo sobrevivir gracias a un operativo especial ejecutado por la Unidad Antisecuestros de Baja California, la cual es encabezada por el fiscal de Unidades Especiales de la FGE, Ricardo Carpio.

La acusación formal ante la juez federal Alicia G. Rosenberg fue presentada el 29 de abril de 2020, una semana después de que la banda encabezada por Germán Yera fue arrestada.

Germán Yera

La investigación iniciada por el FBI en coordinación con la Unidad Antisecuestros de Baja California incluye fotos y vídeos de cámaras de seguridad de los momentos en que Leslie Briana recolectó el dinero, el registro de sus cruces a través de la garita de San Ysidro, sus traslados en transporte público, mensajes y llamadas que entabló con los familiares de las víctimas e incluso fotografías de ella y su novio, Juan Carlos Montoya Sánchez, quien también formaba parte de la banda, así como testimonios de las víctimas.

El papel de Leslie Briana era clave en la operación de la banda.

Al ser ciudadana estadounidense, era la única integrante del grupo criminal que podía cruzar la frontera hacia ese país en medio de la contingencia sanitaria que impide el ingreso a extranjeros o no residentes desde el 20 de marzo.

Además, su avanzado estado de embarazo le daba una ventaja, difícilmente sería considerada sospechosa de cometer un delito y, por lo tanto, era poco probable que se le revisara cuando cruzaba de regreso a Tijuana con hasta 25 mil dólares en efectivo.

Una de las fotos que la pareja se tomó mientras formaban parte de la banda

La banda de la que formaban parte Leslie Briana y Juan Carlos Montoya Sánchez fue desmantelada la noche del 22 de abril de 2020 en un operativo de la Fiscalía dentro de un motel de Tijuana, el cual se había convertido en el centro de operaciones de la banda y donde tenían secuestrado a un comerciante.

Incluso, mientras los agentes especiales antisecuestros, fuertemente armados ingresaban al motel y subían por las escaleras para capturar a los delincuentes, en ese momento, la joven embarazada estaba esperando el rescate que estaba a punto de ser entregado por los familiares en un estacionamiento de Los Ángeles.

Justo antes de que la familiar del hombre se encontrara con Leslie Briana, este le llamó para decirle que había sido rescatado.

En la formulación de cargos presentada ante la juez Rosenberg por el FBI se detalla cómo la víctima, identificada como J.N., recuerda haber escuchado un fuerte ruido afuera de la habitación donde estaba secuestrado mientras sus captores esperaban el pago de su rescate.

“El ruido era la Unidad Antisecuestros ejecutando una redada en la habitación del hotel y arrestando a los secuestradores. J.N. fue rescatado”, explican los documentos en manos de PUNTO NORTE.

El 23 de abril, la FGE presentó a la banda de secuestradores en una lámina

Una vez que los seis hombres y tres mujeres se encontraban esposados, los agentes del grupo antisecuestros le dieron un celular a la víctima, quien fue encontrada en el piso.

Detalla el mismo expediente: “la Unidad Antisecuestros hizo una videollamada entre J.N. y su esposa para que ella supiera que él estaba a salvo”.

Fue así como el rescate no se pagó y Leslie Briana regresó a Tijuana con las manos vacías.

Cobro de rescate a 200 metros de la frontera

El 29 de marzo de 2020, el cuerpo de Salvador Acosta Medina fue encontrado en Tijuana. Fue uno de los 162 homicidios cometidos durante marzo en la ciudad. Un día antes, su familia había pagado 25 mil dólares, los cuales fueron recolectados por Leslie Briana.

La víctima vivía en San Diego, pero tenía negocios en Tijuana, por lo que se convirtió en un blanco de la banda encabezada por Germán Yera, quien elegía víctimas con ese perfil.

El 28 de marzo de 2020, el FBI recibió un reporte por parte de la Unidad Antisecuestros de Baja California.

“Esta Unidad informó al FBI que aproximadamente el 27 de marzo de 2020, Salvador Acosta Medina, un ciudadano estadounidense que vivía en San Diego, California, había sido secuestrado en Tijuana”, se detalla en la acusación.

La acusación a la que PUNTO NORTE tuvo acceso

La esposa de la víctima había recibido la llamada por parte de los secuestradores, quienes le exigían 25 mil dólares para que su esposo fuera liberado.

Al igual que con otras víctimas, Germán Yera y sus cómplices ponían en el teléfono a las personas secuestradas para que les pidieran a sus familiares que pagaran el rescate.

El hijo de Salvador recibió una llamada a su celular desde un número con lada de Tijuana. Del otro lado de la línea se escuchaba a un hombre, a quien el joven no identificó, y su padre.

Salvador le pidió a su hijo que pagara un monto de 25 mil dólares para que los secuestradores lo dejaran libre. Después de recibir más llamadas con instrucciones de los delincuentes, el sábado 28 de marzo, el hijo de Salvador acudió al restaurante McDonald’s que se ubica a un lado del cruce fronterizo de San Ysidro.

Alrededor de las 5:56 de la tarde de ese día, el hombre ingresó al establecimiento con una bolsa con el dinero en las manos, la cual colocó en el baño de mujeres y después salió.

Cámaras de seguridad captaron a Leslie Briana Matla saliendo del baño de mujeres a las 6:02 de la tarde, no se veía la bolsa, pero sí una mochila negra.

Tras salir del local, inmediatamente se dirige al cruce peatonal de San Ysidro hacia Tijuana, a unos 230 metros del restaurante, y cruza la frontera.

Registros adicionales de ese día, recolectados por el FBI, muestran que la joven de 20 años cruzó caminando de Tijuana a San Ysidro alrededor de las 4:19 de la tarde.

Iba vestida de la misma forma que cuando salió del baño del restaurante, una sudadera blanca y una mochila negra.

Antes de entrar a McDonald’s, las cámaras la captaron hablando por medio de su celular tipo iPhone, a un lado de la estación del trolley.

A las 4:41 de la tarde, ingresa al restaurante, camina directamente hacia la entrada de los baños, en donde deposita una moneda para poder entrar y sale 21 minutos después.

El domingo 29 de marzo alrededor de las 12:30 horas, el hijo de Salvador recibió un mensaje de WhatsApp desde el número de la víctima en el que se le indicaba que su papá sería liberado al día siguiente.

Sin embargo, ese mismo domingo, Salvador Acosta Medina fue asesinado y dos días después, sus familiares estaban identificado su cuerpo en el Servicio Médico Forense (Semefo).

La familia de la víctima reportó el secuestro al FBI.

13 días después, otro secuestro

El 11 de abril de 2020, Edgar Esteban Guzmán, un residente de Los Ángeles, se encontraba en casa de un familiar en Tijuana cuando recibió una llamada a su teléfono celular a las 3:46 de la tarde.

Según recuerda su familiar, la llamada fue corta. Después de colgar, Edgar Esteban le dijo que tenía que salir, pero que regresaría pronto.

El familiar “pensó que regresaría en una o dos horas, porque le dijo que regresaría para cenar, pero no volvió”, se explica en la acusación.

Al día siguiente, el domingo 12 de abril, Edgar Esteban llamó a su mamá desde un número con lada de Tijuana, le dijo que estaba en problemas y que llamara a su jefe para que consiguieran 25 mil dólares para su rescate.

Al día siguiente, la mujer, quien vivía en la ciudad de Newark, perteneciente a Los Ángeles, recibió más llamadas de los secuestradores y de su hijo exigiéndole el rescate.

Recibió también una fotografía desde la cuenta del Messenger de Facebook de su hijo. En ella se veía a Edgar Esteban severamente golpeado del rostro y después de más llamadas, la banda de secuestradores aceptó un pago de mil dólares en efectivo y un vehículo Chevrolet Camaro, que era de la víctima.

Ese mismo día, alrededor de las 12:43 horas, Edgar Esteban se comunicó con su mamá para decirle que una mujer iba en camino para recoger el dinero y su Camaro.

Edgar Esteban Guzmán y el Camaro pedido como rescate

La cita era en el estacionamiento de una tienda Lowes en Norwalk, California y como referencia, le dijo que la mujer se encontraba embarazada, detalla el documentado presentado en la Corte.

Ya estando en el estacionamiento, la madre de la víctima tuvo un mal presentimiento y se fue sin encontrarse con Leslie Briana, quien había viajado desde Tijuana para cobrar el rescate.

Ese mismo día, la hermana de la víctima se comunicó con el FBI para reportar que Edgar Esteban había sido secuestrado en Tijuana.

Al día siguiente, el 14 de abril por la mañana, la Fiscalía General del Estado (FGE) encontró a Edgar Esteban sin vida. Tenía tres impactos de bala en el tórax, no tenía camiseta ni zapatos y sus manos estaban esposadas a la altura de la espalda.

Fue asesinado en un terreno baldío cerca del consulado de Estados Unidos en Tijuana. Ese mismo día, el familiar con el que estaba cuando recibió la llamada, reconoció su cuerpo en Semefo.

El FBI logró documentar cómo Leslie Briana cruzó la frontera mientras Germán Yera llegaba al acuerdo del pago de mil dólares y el vehículo con la familia de Edgar Esteban. A las 11:17 de la mañana del 13 de abril, la joven cruzó por la garita peatonal de San Ysidro desde Tijuana. Con ella iba su hijo pequeño.

La mujer vestía una sudadera roja con zíper al frente y la misma mochila negra con la que fue captada en el cobro del rescate de Salvador Acosta Medina.

Luego de cruzar la frontera, habló por su teléfono celular y tomó una camioneta tipo panel de transporte colectivo con rumbo a Los Ángeles.

Una mujer embarazada recogerá el rescate

El 21 de abril, un comerciante, quien vivía en Pasadena, California, pero tenía su negocio en Tijuana, se prepara para ver a un conocido que le ofrecía artículos de comida a la venta que escaseaban debido a la pandemia por COVID-19.

Antes de salir hacia el domicilio, le pidió a su amigo Esteban, quien vivía al lado de su negocio, que lo acompañara.

Juntos se dirigieron a la casa de Pedro, nombre falso que uno de los integrantes de la banda de secuestradores usó cuando conoció a la víctima, identificada por el FBI como J.N.

Cuando llegaron al domicilio, el sujeto les dijo a las víctimas que se estacionaran en el garaje, donde supuestamente estaban los productos.

Germán Yera, José Galeana y Joel Mascorro, líder e integrantes de la banda

En ese momento, uno de los secuestradores cerró la puerta del garaje, otro se colocó al lado del carro para impedir que avanzaran y una mujer, integrante de la banda, bajó de unas escaleras apuntando un arma en contra de J.N. y Esteban.

Los secuestradores les gritaron a ambos que se bajaran del vehículo y se tiraran en el suelo, mientras la mujer les seguía apuntando.

Los secuestradores tenían cuchillos y martillos, por lo que las víctimas no opusieron resistencia. Aún así, fueron golpeados y atados de manos y pies.

En el testimonio presentado por el FBI se explica que durante el tiempo que estuvo secuestrada, la víctima vio a entre nueve y diez secuestradores, entre hombres y mujeres, quienes compartían una sola pistola calibre 9 milímetros.

Victoria, Estefanía e Iliana también formaban parte de la banda

Su propio conocido era uno de los encargados de vigilarlo y apuntarle con un arma para que no escapara.

La acusación detalla cómo tanto Esteban como J.N. fueron víctimas de tortura, fuertes golpizas y descargas eléctricas en la cabeza, cuello y pies durante el tiempo que permanecieron plagiados.

Los secuestradores les exigían la información de familiares para pedir los rescates. Esteban fue sincero, les dijo que era pobre, no tenía familiares ni propiedades para pagar.

“Germán Yera Hernández se llevó a Esteban de la casa. Yera regresó una o dos horas después. J.N. no volvió a ver a Esteban con vida después de eso. Yera aseguró que había matado a Esteban por que no tenía dinero”, detalla la acusación.

Efectivamente, la mañana del 22 de abril, Esteban fue encontrado en el parque industrial El Florido, donde fue asesinado.

Había sido llevado hasta una banqueta, en donde fue colocado de rodillas, con las manos atadas por la espalda y ejecutado de un tiro en la cabeza.

Joel Mascorro, Bruno Padilla y Luis Ávila

Al día siguiente, el 22 de abril de 2020 a las 10:30 horas, los secuestradores obligaron a J.N. a realizar una llamada a su esposa para que le dijera que había tenido un accidente automovilístico luego de haberse emborrachado y había integrado a cuatro integrantes de una familia.

Otra persona, un hombre, tomó el teléfono y le dijo a la mujer que tenía que pagar 20 mil dólares para que su esposo quedara en libertad.

“La mujer le dijo a J.N. que no se preocupara, que conseguiría el dinero y pagaría”.

Por la tarde, J.N. fue llevado de la casa a un motel cerca del arroyo Álamar en Tijuana, a donde también habían sido llevados las otras dos víctimas, Salvador y Edgar Esteban.

Las negociaciones se dieron de la misma forma que los casos anteriores. Los secuestradores les indicaron a los familiares que una mujer embarazada pasaría por el dinero.

En el caso de los familiares de J.N., primero se les indicó estar en una dirección de Santa Ana, California, a las 6:30 de la tarde, para pagar el rescate. En ese lapso, la esposa y la hermana de la víctima pidieron prestado a familiares y sacaron sus ahorros para reunir el monto exigido.

Una de las hermanas de la víctima se ofreció a llevar el dinero hasta Tijuana, “pero el secuestrador le dijo que una mujer ya estaba en camino de Tijuana a Estados Unidos”.

La familia logró reunir 14 mil dólares y tras varias conversaciones con los secuestradores, estos aceptaron el monto, pero la reunión ya no sería en Santa Ana, sino en Lynwood, una ciudad de Los Ángeles.

Una de las comunicaciones que los secuestradores entablaron con esta familia, fue una videollamada donde mostraron a J.N severamente golpeado del rostro. La intención era que lo vieron golpeado y pagaran el dinero.

Sin embargo, J.N. dijo en su testimonio a las autoridades que sabía que lo matarían, pagaran o no el rescate, por lo que aprovechó para decirle a su esposa que la amaba mucho y también a sus hijos.

“Ella entendió que se estaba despidiendo porque lo iban a matar”, explica el informe de la Fiscalía.

Las instrucciones de Germán Yera y sus cómplices a los familiares de J.N. era que recibirían una llamada de una mujer desde un número de teléfono para verse en el lugar indicado.

A las 7:30 entró la llamada al teléfono de una familiar de la víctima.

Era una mujer, quien le dijo llegaría a las 8:00 al lugar, cuando la familiar de la víctima le pidió la ubicación exacta, su interlocutora le respondió “ya te la mandé, es el Food 4 Less”, todo lo dijo en español, menos el nombre de la tienda, el cual pronunció en un inglés perfecto.

El auto que manejaba Juan Carlos, en el estacionamiento en donde su novia cobraría uno de los rescates

La familiar de J.N. hizo una videollamada al número de WhatsApp que quedó registrado en su celular, pero le contestó un hombre, “era de piel oscura, con cabello oscuro corto y rizado y las puntas rubias, tenía marcas en la cara como las de una persona que consume drogas”, fue el testimonio que recabó el FBI.

A las 8:00 de la noche, la mujer recibió otra llamada de Leslie Briana, quien le dijo que ya estaba dentro de la tienda y que dónde se encontraba. Al mismo tiempo, sin que ninguna de las dos mujeres lo supiera, la Unidad Antisecuestros de la Fiscalía ingresaba al hotel donde J.N. se encontraba.

Mientras ambas se ponían de acuerdo para encontrarse, la familiar de J.N. recibió una llamada para decirle que ya había sido rescatado, por lo que se retiró del lugar sin pagar el dinero.

Encarcelados y en espera de juicio

El Departamento de Justicia informó que Leslie Briana Matla fue detenida el jueves 14 de mayo y presentada en la Corte Federal de Los Ángeles al día siguiente. Juan Carlos Montoya Sánchez fue capturado el domingo 17 y presentado en la misma Corte, ayer lunes 18 de mayo por la tarde.

Ambos enfrentan cargos de conspiración por lavado de dinero. Esto porque reunir el dinero de los rescates no era lo único que Leslie Briana Matla y Juan Carlos Montoya Sánchez hacían.

Según documentos aportados por el FBI a la Fiscalía, la pareja realizaba envíos de dinero a través de Western Union desde las cuentas de las víctimas para que fueran cobrados por Juan Carlos Montoya Sánchez en Tijuana.

En el caso de Salvador Medina Acosta, quedó registro de una transferencia que se llevó a cabo el 28 de marzo, a las 2:44 de la tarde desde una cuenta de la víctima en San Diego, California.

Parte de la acusación en contra de la pareja

A esa hora, según evidencia recabada por el FBI, Leslie Briana Matla se encontraba en San Ysidro, esperando el pago del rescate de la víctima.

A las 3:46, el envío de dinero se terminó de girar a nombre de Juan Carlos Montoya Sánchez como destinatario en Tijuana.

En el caso de Edgar Esteban Guzmán, se recuperó un recibo de su correo electrónico en el que se mostraba un envío de dinero por 400 dólares, también por Western Union, de la cuenta de la víctima para que fuera cobrado por Juan Carlos Montoya Sánchez en Tijuana.

La operación de esta banda, una de las más sanguinarias y violentas vistas en los últimos años, quedó documentado por autoridades de ambos lados de la frontera.

Mientras se realizaban las investigaciones, la Unidad Antisecuestros y el FBI compartieron información en tiempo real que permitió reunir suficientes pruebas para que los casos se sostuvieran en tribunales de México y Estados Unidos.

Tanto Germán Yera junto a sus ocho cómplices detenidos en Tijuana como Leslie Briana Matla y Juan Carlos Montoya Sánchez en Los Ángeles se encuentran recluidos.

Será en los próximos meses cuando los jueces resuelvan qué ocurrirá con los acusados.

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